DE CUANDO EN CUANDO OLMO Vamos a hablar hoy nuevamente (no es la primera vez ni, Deo volente, será la última) de esos anglicismos inflagaitas que la televisión nos está colando en el rico y elegante idioma castellano. Al parecer están convencidos (Dios les conserve la inocencia ¿angelitos!) que para dar elegancia a la conversación, hay que sustituir las palabras castellanas por vocablos ingleses.
Esta moda que va poco a poco apolillando nuestro idioma autóctono y suficientemente expresivo, la inició hace algunos años el primer inflagaitas que para dar importancia a un patrocinador se le ocurrió la genial idea de llamarle 'esponsor'. Y como las tonterías tienen un increíble poder de contagio, ya tenemos a todos los de la tele, y algunos de fuera, llamando 'esponsor' a todos los patrocinadores e inventándose encima los vocablos 'esponsorizar' y 'esponsorizador' (sólo les ha faltado el 'esponsorizante' pero todo se andará).
Y abierta la gatera de los anglicismos inflagaitas se han ido colando por ella todos los estropeadores del idioma y así fueron surgiendo nuevos anglicismos tontorros. Y ya nadie tiene aspecto de nada, sólo tienen 'look'. Y ya no hay viviendas o casas lujosas, sólo las hay de 'alto estanding'. Y desapareció para siempre por lo visto la bella palabra castellana encanto. Ahora no hay más que 'glamur' y 'glamuroso' (sólo les falta el 'glamurante', pero todo se andará). Y ya no hay nada que esté de moda, ahora todo está 'fashion'. Etc. etc. etc.
Tan contagiosa es esta moda de los anglicismos inflagaitas, que ya ha contagiado también al sector comercial. He visto una zapatería que para dar elegancia a sus zapatos se anuncia como 'shoemaker'. He visto en una farmacia un producto para eliminar grasas que en vez de anunciarse así, se ofrecía con la elegante frase 'Fat Away'. Y posteriormente, he visto el anuncio de una especie de yogur, o lo que sea, que en vez de ofrecer sensaciones ofrecía 'sentations', pronunciado algo así como 'senseisions' que hace mas elegante, chúpate esa mandarina.
A este paso y teniendo en cuenta lo contagiosas que son estas chorradas prosódicas, acabaremos viendo a los castañeros con un letrero en su locomotora que diga: 'Roast chestnut'. Démosle tiempo al tiempo que inflagaitas no nos van a faltar.