Baptista decide la batalla de penalti El brasileño marcó la pena máxima y Puñal pudo empatar también desde los once metros, pero Casillas, que luego fue expulsado, realizó una gran parada IÑAKI LASA/COLPISA. PAMPLONA  BAPTISTA, autor del gol, supera al osasunista Raúl García. / EFE | | Imprimir Enviar | | | OSASUNA 0 - REAL MADRID 1 | Osasuna: Ricardo, Javier Flaño (Moha, min. 71), Josetxo, Cuéllar, Clavero (Muñoz, min. 71), Puñal (Romeo, min. 79), Raúl García, David López, Webó, Delporte y Milosevic.
Real Madrid: Casillas, Míchel Salgado, Sergio Ramos, Mejía, Roberto Carlos, Pablo García, Guti, Baptista, Beckham (Pavón, min. 91), Robinho (Jurado, min. 78) y Raúl (Diego López, min. 83).
Gol: 0-1. Minuto 50. Baptista, de penalti. | | | |
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El punto de penalti decidió la gran batalla de Pamplona en un duelo directo de lucha por la Champions que se saldó a favor de un Real Madrid que respondió a la lucha de los locales y se afianza en la tercera posición en la Liga, sin descartar el subcampeonato. Baptista marcó el penalti del que fue objeto, pero Puñal falló después ante Casillas, que no acabó el partido al ganarse la segunda amarilla por querer perder tiempo. En un duelo muy bronco, intenso y disputado, con mucha lucha aunque poco fútbol, el Madrid apenas tuvo ocasiones, pero aprovechó el penalti que se le presentó y aguantó con carácter, entrega y pelea las acometidas de Osasuna.
Hubo más bronca, pero también más llegada, emoción y alternativas en la segunda parte, porque en la primera sólo hubo dos ocasiones, un remate de Baptista en el arranque que salvó Ricardo, y un libre directo de Delporte cerca del descanso que se estrelló en el poste. La guerra se fraguó en el centro del campo y faltó profundidad y bandas por parte de ambos equipos. Además, las continuas interrupciones por las faltas y el juego brusco, como el protagonizado por Sergio Ramos con Webó, no permitieron que hubiese continuidad. En el Madrid, más preocupado por defenderse, Raúl fue un islote y estuvo desaparecido, mientras que Beckham estuvo nulo y Robinho fue casi siempre anulado por Flaño.
Aparte del palo, Osasuna no tuvo más de medio campo hacia delante, porque apostó por un fútbol directo que no le dio ningún resultado. Además, el Madrid respondió siempre a la brega que le planteó el equipo navarro, y no se intimidó ante el ensordecedor ambiente del Reyno de Navarra, que se cebó con Roberto Carlos cada vez que tocó un balón. Por si no estaba ya suficientemente trabado el partido, se calentó aún más con el penalti a Baptista en el inicio de la segunda mitad.
Aceitera de metal
El brasileño, consciente de lo mucho que se jugaba el Madrid, pero sobre todo él, lanzó un pepinazo que casi se mete por la escuadra y provocó que los radicales de Osasuna lanzasen todo tipo de objetos al campo, incluida una aceitera de metal mientras los blancos celebraban el gol. Osasuna lo intentó hasta el final y dispuso de una ocasión de oro también de penalti, que Casillas detuvo a Puñal. Pero ayer no era su día.
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