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Lunes, 1 de mayo de 2006
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DEPORTES
BALONCESTO
El CSKA hace añicos el sueño del Maccabi
Impide al cuadro hebreo sumar su tercera Euroliga consecutiva
El CSKA hace añicos el sueño del Maccabi
ALEGRÍA. Los jugadores del CSKA celebran la victoria. / AFP
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CSKA MOSCÚ 73 - MACCABI 69
CSKA Moscú: Holden (6), Langdon (11), Vanterpool (16), Smodis (12), Savrasenko (10) -equipo inicial-, Papaloukas (18), Van den Spiegel (-) y Panov (-).

Maccabi Tel Aviv: Solomon (20), Parker (10), Burstein (9), Baston (6), Vujcic (4) -equipo inicial-, Arnold (14), Sharp (3) y Penney (3).

Parciales: 18-18, 17-12 (35-30), 14-18, 24-21 (73-69)

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El CSKA por fin ha justificado las ingentes inyecciones económicas de sus últimos años. Si en la edición deMoscú el TAU le rompió en pedazos el sueño de ganar su Final Four en casa, el equipo ruso se quitó ayer esa doliente espina para proclamarse campeón de la Euroliga en Praga.

Y la escuadra de Ettore Messiona alcanzó la órbita más alta del baloncesto continental ante un Maccabi cegado por su propia ambición, ansioso de hacer historia igualando la plusmarca de tres Euroligas consecutivas ganadas que ostenta la Jugosplastika, pero que se topó contra un muro digno del ejército rojo. La final de ayer fue un auténtico monumento al baloncesto, esculpido por dos equipos que ayer demostraron estar varios escalones por encima de cualquier alternativa en Europa. Y eso que al CSKA le faltó el lesionado David Andersen. ¿Qué hubiera podido ser esta final de estar presente el pívot australiano?

El CSKA pareció tomar buena nota de la semifinal perdida por el TAU y se preparó a la salida del Maccabi, acostumbrado a arrancar a doscientos por hora arrollando a su rival. Tras un 0-7 en contra (minuto 3), la escuadra de Messina logró contener el arrojo macabeo hasta lograr igualar el marcador mediado el primer cuarto. A partir de entonces, ambos contendientes protagonizaron un duelo cerrado de calidad baloncestística suprema, un toma y daca antológico, que aunó derroche defensivo y soluciones en ataque de kilates. El juego tradicionalmente hiperrevolucionado del CSKA chocó con la sabia disposición atrás planteada por Messina. Savrasenko, Smodis y Van Der Spiegel frenaron a pares acostumbrados a vivir en la azotea como Baston o Arnold y de la polivalencia de Nikola Vujcic o de la clase de Anthony Parker se dejaron de tener noticias.

Los dos aspirantes al trono europeo mantuvieron la igualdad tras la conclusión del primer cuarto (18-18) y hasta el minuto 14. A partir de ese momento, el conjunto moscovita despegó gracias a la eficacia lanzadora de Langdon y, especialmente, por la omnipresencia de Teo Papaloukas, anotador, repartidor de juego y dotado de un don que atrapa a pesar de algún mal gesto recordado en Vitoria. De su mano, el CSKA firmó un parcial de 10-0 (35-25).

Pero la final de ayer no daba para paseos militares. El Maccabi se repuso y con un parcial de 4-13 minutos después del descanso volvió a elevar el grado de emoción de un duelo titánico, protagonizado por dos equipos que ayer agotaron inspiración a toneladas. De tanto derroche el 49-48 que brillaba en el marcador al final del tercer cuarto presagiaba un acto final de puro éxtasis.

Pelea titánica

Y la última entrega culminó la obra cumbre. Dos triples de Papaloukas y Langdon (55-53), respuesta inmediata de Parker y Solomon (55-66). El cuadro macabeo toma ligera ventaja pero de nuevo Papaloukas quiebra la fe de los más de 9.000 macebeos congregados en el Sazka Arena. Langdon y Smodis vuelven a perforar el aro rival desde la línea de tres y se mira el pulso ante la posibilidad de elevarse ante el Olimpo con una ventaja mínima pero crucial. (64-59, minuto 38). La balanza parece inclinarse hacia el lado ruso, pero el Maccabi proclama su última declaración de fe. Los de Gershon boquearon con dos triples de Solomon y Arnold para poner el 71-69 a falta de siete segundos. Pero Langdon, desde la línea de tiros libres, acabó por mandar al Maccabi imperial al muro de los lamentos.

c.p.arrilucea@diario-elcorreo.com



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