Los resultados de sus rivales han desenmascarado el significado del empate del Athletic en Sevilla. Es bueno si se gana el miércoles al Zaragoza. Por arriba suyo, nadie se escapa. Real Sociedad, Espanyol y Betis siguen metidos de lleno en la batalla. Inmediatamente por debajo llegan las dos peores noticias. El Racing y el Mallorca ganaron. Los dos le superan. Ahora es el equipo a quien más a mano tienen los dos que luchan por salir del descenso, Alavés y Cádiz. Éste es un asunto que tiene su riesgo. El Athletic puede ver primados a sus rivales. En la Liga los incentivos a terceros corren con total impunidad en las últimas jornadas.
En donde los resultados han llegado a pedir de boca es por abajo. Las derrotas de Alavés y Cádiz permiten aumentar un punto la distancia con el descenso. Además, el Málaga ya ha caído a Segunda A. De tres puestos para nueve equipos, a dos para ocho. Tras una tarde pegada a la radio, la junta directiva recibió con satisfacción los resultados, pese a que hubo momentos en los que eran para tirar cohetes, como cuando el Racing perdía 2-1 en Málaga.
La jornada ha dejado las cosas claras. La salvación pasa por San Mamés y, sobre todo, por el partido del próximo miércoles ante el Zaragoza. Se acabaron los encuentros con rivales a cara de perro. Ahora llegan para el Athletic los que no se juegan nada, comenzando por el Zaragoza, que no ha sido capaz de ganar ninguno de sus tres partidos de Liga tras perder la final de Copa ante el Espanyol (4-1). Luego espera un Deportivo que se ha despedido de la Copa de la UEFA tras caer en el derbi. Y como traca final, el Barcelona, a cuatro días de salir a por su segunda Copa de Europa.
Rival desganado
El Zaragoza no es mal rival. No está ganado de antemano, pero es un equipo hundido y sin ganas de nada tras perder una final de Copa a la que llegaba como claro favorito. Desde entonces navega sin rumbo, con dos derrotas y un empate. Por no tener, no ha tenido ni fuerzas para aguantar ayer el 1-0 con el Espanyol y tomarse así una pequeña revancha de la final.
El mismo entrenador de los aragoneses, Víctor Muñoz, admitió ayer que el suyo es un grupo a la deriva. «Nos ha afectado perder la final porque ahora damos la sensación de no tener objetivos, lo que provoca que baje la intensidad en el juego».
En Ibaigane se echaban cuentas ayer. El partido ante el Zaragoza se presenta como una oportunidad única. Un triunfo colocaría al Athletic con 39 puntos. Si Alavés y Cádiz no ganan, la distancia mínima al descenso sería de cinco. A falta de dos jornadas, eso significa estar prácticamente salvado. Pero en el caso, no deseado por los dirigentes rojiblancos, de que esos dos equipos ganen, un triunfo permitiría al Athletic escalar posiciones porque superaría a Betis y Real Sociedad.
El escenario de la esperanza coloca al Athletic con un triunfo ante el Zaragoza y consolidando la permanencia la próxima jornada en La Coruña ante un Deportivo que no se juega nada y que además en Riazor lleva una temporada horrenda.
Un resultado recibido con gran alborozo en Ibaigane fue la derrota de la Real Sociedad. El Athletic encontró un aliado inesperado en el Sevilla. Mantiene a los guipuzcoanos en el lío y les obliga a ir a puntuar el miércoles a Cádiz. En caso de ganar, los blanquiazules podían haber tirado tranquilamente ese choque.