El del sábado fue un partido especial para Iker Garai. Por un lado, se enfrentaba a su ex equipo, el Tenerife, y por otro, veía que su continuidad en el equipo a las órdenes de Javi Pérez es ya un hecho. De cualquier forma, no podía estar contento, ya que los tres puntos que volaron el sábado de Ipurúa han sentenciado al Eibar casi de manera definitiva a descender de categoría.
No mereció perder el Eibar, pero la suerte también juega un papel decisivo en el fútbol, y así lo ve Iker Garai: «Contra el Tenerife llevamos todo el peso del partido e hicimos méritos para ganar. Pero nos pasó lo que nos viene ocurriendo habitualmente: nos meten un gol al final del partido y se acabó».
Desde luego, Iker Garai cuajó el sábado su mejor partido en esta su segunda etapa como azulgrana, si bien es consciente de que el futuro pinta más negro que de cualquier otro color. «Nosotros, desde luego, estamos con muchas ganas y no pensamos arrojar la toalla. La afición se lo merece, y vamos a darlo todo en los partidos que nos restan».
El sábado se demostró que el fútbol a veces no es justo. La derrota fue un varapalo muy gordo. Iker Garai dijo que «se pueden utilizar todas las frases típicas del fútbol, pero es que es así. Contra el Tenerife lo hicimos bien, trabajamos, creamos ocasiones, y al final nos llevamos una nueva derrota. Necesitábamos ganar. Hemos ido a por ellos, y se han llevado un partido en una contra al final».
Temporada floja
La temporada de Iker Garai ha estado plagada de más sombras que luces. Los dos anteriores inquilinos del banquillo azulgrana, Carlos Terrazas y Roberto Olabe, no contaron con él, y cuando ha llegado la confianza de un míster, parece que casi todo está ya perdido. «Cuando tienes la oportunidad, intentas demostrar que también puedes estar ahí. Javi Pérez está confiando en mí, y sé que es difícil jugar en un grupo de 25 jugadores, pero lo estoy haciendo. No sé por qué no jugaba con los otros entrenadores, la verdad. Con Terrazas parece que pagué algún error. Con Olabe no llegué a jugar ni dos partidos seguidos y ahora estoy entrando. Un jugador tiene que entrenar y trabajar».