El equipo riojano vence en Granada tras una mala primera mitad Ascenderá si suma un punto más o el Pozoblanco no hace pleno JAVIER LUIS VELASCO/ENVIADO ESPECIAL. GRANADA  POR CARÁCTER. Novelle lanza a portería pese a la oposición de un defensor local. / GECA SPORT | | Imprimir Enviar | | LAS CLAVES
LA FICHA | 25-29 Alineaciones
Universidad de Granada: Amérigo, Montoya (2), Pérez (2), Pozo (2), Ollero (3), Márquez (1) y Campos (4), como siete inicial, Chirosa (p. s.), Molina, Godoy (2), Molina (2), Sánchez (2), Romero (1) y Panadero (4).
Darien Logroño: Pablo, Sergi, Decsi (1), Novelle (1), Bosze (5), Barbón (5, 3 p.), Romero (3), como siete inicial, Aginagalde (p. s.), Israel (4), Humberto (1), Laclavik (4), Guardiola (1), Solís (1 p.), Vermirovsky (3).
Parciales
3-4, 4-7, 6-8, 8-10, 10-12, 14-14 (descanso), 17-16, 18-21, 20-23, 22-23, 22-25 y 25-29.
Árbitros
Fernández Pérez y García Rodríguez. Excluyeron a Decsi (2), Novelle y Humberto por el Darien; y a Manu Molina (2), Romero, Pérez, Montoya y Molina por el equipo local.
Incidencias
Menos de 100 personas en el pabellón Fuentenueva de Granada.
Aproximandamente 30 de ellos eran de la delegación riojana y aficionados del Darien que acudieron a la ciudad andaluza. | |
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El Darien huele a Asobal. El equipo riojano hizo ayer los deberes y venció al Universidad de Granada, por lo que ya roza la mejor liga del mundo con la punta de los dedos. Está a un suspiro: sólo necesita lograr un punto en los dos partidos que quedan; e incluso perdiendo ambos, subiría si el Pozoblanco se dejara un punto en estas dos jornadas finales. Como el Darien quiere hacerlo rápido y bonito, el sábado se espera fiesta de las gordas en el Palacio.
Comenzó el Darien metido, testando a su rival y palpando su superioridad. Los marcadores de Romero en el pivote parecían juguetes al lado del valenciano, el que se pegó individualmente a Decsi parecía su sobrino pequeño y los riojanos plasmaron estas pequeñas ventajas en el marcador, aunque con rentas mínimas. Quizá la constatación de esta diferencia hizo que el Darien descuidara la defensa, y ya en estos primeros compases el 6-0 añoraba la intensidad de sus mejores momentos.
Así, el Universidad de Granada, que pasaba por allí, se pegó como una lapa al ritmo goleador de los de Suárez, por lo que el Darien no pudo vivir con tranquilidad la mañana, que era el objetivo ideal de salida. Lo más positivo fue Pepe Novelle dirigiendo al equipo. El canario tiene pausa, visión y contundencia. A sus 19 años tiene mucho que aprender, pero el balonmano le va a dar tiempo. Hay central.
Además, Novelle se hizo amigo de Romero. El pivote gigantón se revolvía con naturalidad y perforaba la meta granadina. Pero el problema estaba atrás. La defensa seguía muy separada y poco intensa, por lo que el Universidad de Granada sumaba a un ritmo muy superior al que debería.
Panadero encontraba huecos en la meta de Pablo con facilidad. Los locales, que sin nada en juego se soltaron de lo lindo, llegaron a inquietar seriamente al Darien. Se pusieron por delante (14-13) a un minuto del descanso, pero Barbón llevaba las tablas al marcador cuando sonaba la bocina del intermedio.
El juego del Darien ofrecía más preguntas que respuestas. El diagnóstico, no obstante, sí que era claro: cuando la defensa dejara de soplar a los rivales y mordiera de verdad, el encuentro no tendría color. Decidió el Darien dar más emoción con un golpe-contragolpe que puso empates a 15, 16 y 17. Fue ahí cuando los riojanos decidieron decir que ya estaba bien por un día. La defensa tocaba a los atacantes en cada jugada, todo el banquillo chillaba para mantener la intensidad, Aginagalde salió bajo palos para ayudar... ahí fue cuando volvió el Darien tras demasiados minutos -la primera parte y Tenerife- de ausencia.
Comienza el despertar
El Universidad de Granada dejaba de martillear y el bloque de Suárez pudo atacar mejor. Vermirovsky, inédito en los primeros 30 minutos, salió fresco y con el fusil cargado. Laclavik despertó en ataque, Israel se hizo fuerte en el extremo, Bosze dio dinamismo al lateral y todo fue más fácil.
Lo fue porque el Universidad de Granada, en condiciones normales, tendría que dar poca guerra al Darien. Los locales llegaron al gol 22 y se plantaron, estando casi 10 minutos sin encontrar la red de Aginagalde. Todos supieron que los riojanos tendrían que hacer mucho el tonto para dejar que los puntos se marcharan de Granada. Aunque hubo imprecisiones y acciones con poca cabeza al final, el Universidad de Granada estaba para poco y el Darien sabía que se quedaba con los puntos por lo civil, por lo criminal o de cualquier manera que se pudiera dar.
El bloque riojano celebró la victoria en la pista granadina. Era previsible, esperada, necesaria... pero había que conseguirla. El equipo lo logró y entonces supo que todo queda para Logroño. Los últimos partidos del Darien han dejado claro que el conjunto de Suárez no está en su mejor momento. Que la campaña se hace larga, que el juego colectivo aparece a cuentagotas y que le cuesta sacar adelante los encuentros. Pero el sábado todo eso dará igual. El Palacio será una olla a presión con una ilusión común: ver al equipo la temporada que viene entre los mejores del mundo.
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