El Correo Digital
Lunes, 1 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

LA RIOJA
DEPORTES LA RIOJA
Ambiente de pretemporada
El Darien disputó un partido clave en Granada ante poco más de ochenta espectadores, de los que una treintena formaba parte de la expedición riojana
Ambiente de pretemporada
SIN PÚBLICO. Solís se prepara para lanzar; al fondo, la grada vacía. / GECA SPORT
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Una de las cosas buenas que va a tener el prácticamente consumado ascenso a Asobal es que el Darien va a evitar casi de forma definitiva sitios como el pabellón del Universidad de Granada, con todos los respetos al equipo granadino. Conste que tiene su encanto jugar en pabellones de barrio porque generalmente se forma un ambiente especial. Pero cuando a esos recintos se les quita ese 'factor de bombona', el aspecto desconchado es desolador.

El resultado, finalmente, es lo que se vio ayer en el pabellón Fuentenueva: 'ochenta y pocas' personas para presenciar un partido que, si no se mirara a la pista y a la prensa riojana desplazada, podría parecer un choque de infantiles animados por padres, hermanos y abuelas un domingo por la mañana cualquiera. Porque viendo al equipo local había 52 personas. Exactos. Eso hasta que en el descanso llegaron 'los refuerzos': dos jóvenes que, raqueta en mano, habían terminado su partido en la pista de tenis anexa y que se pasaron a ver qué se cocía ahí dentro.

La expedición riojana, entre directivos, familiares, periodistas y algún que otro aficionado que se dejó caer por allí, ya sumaba casi tres decenas de personas. Aproximadamente, la mitad de las que acudieron a animar a los locales.

El resultado fue una sensación rara. El Darien se jugaba media temporada, sobre la pista estaba poder alcanzar un momento histórico... pero había ambiente de encuentro de pretemporada programado en una localidad mal elegida. El silencio permitía oír las conversaciones entre los jugadores, las instrucciones desde el banquillo y la sintonía del móvil de los aficionados que se encontraban a 20 metros. Cosas impensables en sitios como el Palacio de los Deportes de Logroño, que el próximo sábado, con la gloria en juego, será las antípodas de lo vivido ayer en Granada.

Problema del marcador

Para completar el esperpento, llegó la segunda parte y con ella el 'show' del marcador. Para empezar, los miembros de la mesa se dedicaron a anotar algunos goles al equipo equivocado, premiando con un tanto más al bloque que en realidad lo había encajado. Para mayor 'espectáculo' el cuadro, el minutero de dicho electrónico se declaró en rebeldía y sólo trabajó el segundero, por lo que los pocos espectadores y los jugadores no sabían en qué minuto de partido se encontraban. Afortunadamente, no se llegó a un final apretado, porque hubiera sido imposible que nadie supiera cosas vitales como quién disfruta de la última posesión. El partido acabó cuando tuvo que acabar, pero pocos pueden asegurar que la segunda parte durara lo que tenía que durar.

El partido terminó y la victoria hizo que todo lo de alrededor de la pista resultara una cuestión secundaria. El Darien se fue a su autobús y los 52 'incondicionales' a sus casas. Cuando el Darien logre el ansiado ascenso podrá contar estas batallitas. No es para menos.



Vocento