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Lunes, 1 de mayo de 2006
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Bush se burla de Bush
El presidente de EE UU se ríe de sí mismo en la cena de corresponsales
Bush se burla de Bush
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Rodrigo Rato, con 'La venganza de Don Mendo', no es el único dedicado a la comedia en Washington. Con ayuda de un perfecto imitador, George W. Bush ha triunfado en la tradicional cena de la Asociación de Corresponsales ante la Casa Blanca. En un 'show' inconcebible en países donde la política va acompañada de una engorrosa pomposidad campanuda, el ocupante del despacho oval no ha dudado en escenificar sus chuscos diálogos internos en una genial parodia de sí mismo.

Mientras el Bush real pronunciaba un típico discurso, el cómico Steve Bridges, que imita al milímetro los gestos y voz del presidente, se sinceraba en voz alta de forma simultánea. Un divertido estéreo en el que la Casa Blanca ha elevado a la décima potencia ese difícil tipo de humor autocrítico que tan buenos resultados políticos siempre dio a Reagan.

-Doble: Aquí estoy en otra de estas malditas cenas con la Prensa. Podría estar en casa dormido, con mi perrito Barney tumbado a mis pies. Pero no. Tengo que hacer como que me gusta estar aquí, cuando realmente me fastidia un montón. La forma en que tratan de dejarme en evidencia al no editar las cosas que digo. Bueno, vamos a empezar para que me pueda ir a la cama.

-Bush: Estoy realmente encantado de estar aquí. Al igual que Laura.

-Doble: Ella es caliente. Muy caliente (en español).

-Bush: Como ustedes saben, siempre espero con impaciencia esta cena.

-Doble: Son una panda de periodistas, izquierdistas de Hollywood y políticas demócratas. ¿Cómo es posible que no pueda cenar con el 36 % de estadounidenses a los que les gusto? Lo único que falta es Hillary Clinton sentada en primera fila con miradas de desaprobación.

La actuación de Bush y su alter ego ha abarcado desde sus limitaciones retóricas («quiero extender mi agenda globalmente y por todo el mundo, al igual que internacionalmente») a la puntería del vicepresidente Cheney («hablando de sospechosos, ¿dónde está el gran cazador blanco?») pasando por el unilateralismo de su Gobierno («algunos críticos en la comunidad internacional me llaman arrogante, no les voy a honrar con una respuesta, que se jodan»).

Al final del mejor número con diferencia de la velada, una tradición que se remonta a 1924 y que ha terminado por ser lo más parecido en Washington a la noche de los Oscar, Bush ha presentado a su compañero de escenario como el que hizo todos sus debates electorales con el senador John Kerry. Además de despedirse diciendo: «Como la mayoría de mis predecesores han sabido, es realmente importante saberse reír en este trabajo. Les agradezco el habernos dado la oportunidad de reírnos esta noche».



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