Los cerca de mil habitantes del pequeño pueblo de Almonacid de Zorita (Guadalajara) vivieron ayer con tranquilidad el último día de la planta nuclear con la que han convivido desde 1968. La central José Cabrera, la más antigua de España, dejó de funcionar definitivamente a las 23.30 horas de ayer, después de 38 años produciendo energía a pleno rendimiento. El adiós a la instalación energética se ve de forma distinta dependiendo de los ingresos económicos que la planta ha reportado a cada familia.
Quienes viven o han vivido en algún momento de ella auguran un futuro negro para la comarca, sostienen que jamás ha habido problemas de contaminación y apuestan porque Unión Fenosa, la propietaria de Zorita, construya una nueva central nuclear en el municipio. Entre éstos, destaca el alcalde del pueblo, Gabriel Ángel Ruiz, que sigue pensando que la central podría haber seguido funcionando hasta agotar su vida útil en 2008. Por el contrario, los que se han dedicado a oficios ajenos a la instalación creen que el cierre supondrá la eliminación de un riesgo para su seguridad y su salud y aseguran que la planta no ha sido el motor de la economía de la comarca. El consejero de Industria de Castilla-La Mancha, José Manuel Díaz-Salazar, dijo ayer que «Guadalajara ha albergado durante muchos años dos de los nueve reactores que componen el parque nuclear español y por tanto es el momento de que otros cojan el testigo».
Fiesta antinuclear
A 59 kilómetros de distancia, en Guadalajara, los ecologistas organizaron un acto festivo y reivindicativo al que se sumaron el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares y los dirigentes provinciales de esta formación. Representantes de Greenpeace, Ecologistas en Acción y otras organizaciones que formaron parte de la plataforma 'Zorita ni un año más' escenificaron el cierre un candado gigante de cartón con una llave verde y brindando con cava.
«Celebramos algo que no pasa todos los días, porque es la primera vez que una central nuclear se cierra en España por la presión ciudadana y no por un accidente nuclear», declaró el portavoz de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón. «Hemos conseguido cerrar la central con la participación de grupos ecologistas, sindicatos, partidos políticos y asociaciones ciudadanas y culturales y ha sido un ejemplo de cómo la ciudadanía es capaz de organizarse para poner fin a una actividad tan peligrosa como ésta».
El coordinador general de IU, subrayó que la energía nuclear no solamente es insegura, sino también «cara e insostenible». De ahí que plantee al Gobierno «la necesidad de presentar un calendario de cierre de las centrales nucleares». Según Llamazares, la central de Garoña (Burgos) debe ser la siguiente en cerrar, de tal forma que no haya ninguna planta de este tipo en España en 2020.