Si por algo se ha caracterizado el proyecto del tranvía para el bilbaíno barrio de Rekalde ha sido por el malestar vecinal que ha generado. Desde que su ejecución fue anunciada por el entonces consejero de Infraestructuras y Transportes del Gobierno vasco, Álvaro Amann, los residentes han mostrado su más firme rechazo al Euskotran reivindicando la construcción de la original Línea 3 del metro. Pese a todo, finalizada la fase de exposición pública del trazado aprobado, el proyecto sólo ha recibido dos alegaciones, según confirmaron fuentes de Euskal Trenbide Sarea, gestor público de infraestructuras.
Pese a que no quisieron hacerlas públicas, todo apunta a que estas alegaciones fueron las presentadas por el PP, conocidas a finales de enero. En su escrito señalan que se podría obtener un «mejor resultado» si se establecía una línea de autobús ecológico que tuviera preferencia en los cruces, como el Euskotran.
Nueva parada
También hacen aportaciones respecto al trazado. Piden que en lugar de dos vías, una para cada sentido, sólo exista una con un intercambiador en La Casilla. «Ello -manifiestan- supondría evitar una de las pegas del proyecto: la supresión de muchas plazas de aparcamiento y zonas de carga y descarga para las que no se plantean alternativas». Por último, plantean que se mantenga la situación central de la plataforma en la avenida Montevideo, así como la construcción de una nueva parada en el número 49 de la calle Gordóniz, a la altura del centro de distrito.
Las quejas vecinales se han centrado en la negativa a la construcción del proyecto. Eso sí, estarían a favor del tranvía si les «aseguran» la futura llegada del suburbano. No ven pros, sólo contras. Los vecinos han presentado 6.000 firmas al Consistorio para apoyar sus críticas, en las que destacan la pérdida de plazas de aparcamiento y de zonas de paseo, al tiempo que advierten del peligro para los peatones.
La firma del convenio de financiación y la presentación del proyecto tuvo lugar a mediados de marzo en el Ayuntamiento bilbaíno. Tanto el alcalde, Iñaki Azkuna, como la actual consejera del ramo, Nuria López de Guereñu, resaltaron las bondades del tranvía al ser un proyecto «vivo» que se amoldará a las necesidades ciudadanas.
Una de las principales características de los 1,3 kilómetros de prolongación desde Basurto a Rekalde es que en buena parte del recorrido la plataforma del tranvía se construirá en el centro de la calzada. Así ocurrirá tanto en el tramo de la calle Autonomía -una de las vías más congestionadas de la villa- como en Rekalde. En La Casilla las unidades irán junto a una de las aceras. Todo el trazado será de doble vía para que las frecuencias del servicio sean las mínimas posibles.
El presupuesto ronda los 7,5 millones de euros, de los que el 35% saldrán de las arcas municipales. El resto, del Ejecutivo autónomo. Su puesta en marcha beneficiará a más de 37.000 vecinos. Las obras comenzarán a inicios de 2007.