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EL MOSAICO
A veces, el teléfono no es la mejor forma de comunicarse. Y si no que se lo pregunten a Alfredo González Díez, que tras leer la columna de Olmo del pasado día 22, titulada El Pataleo, nos escribe para contarnos que se ve identificado con el protagonista de la historia. Contaba Olmo en su artículo la indignación que había sentido un amigo suyo, el señor García, al ser atendido por un contestador, en vez de por un operador, cuando recurrió a un servicio de atención al cliente. Y nuestro lector vivió una experiencia similar
con Telefónica. Tras llamar varias veces, y llevado por la desesperación, decidió usar el método tradicional. «Fui a la tienda que tiene en la calle Buenos Aires de Bilbao, y en cuatro minutos me lo solucionaron».
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