El Correo Digital
Martes, 2 de mayo de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Comunicación
En la puerta del edificio central del Foro Social europeo, en Londres, un nacionalista catalán lanzaba su soflama ideológica, ininteligible para el 99% de los concurrentes. ¿Qué importa? Los nacionalismos se parecen cada vez más a una religión, y lo que cuenta es el sacrificio, no lo racional, la comunicación. Recordé esta triste anécdota ante la 'machada' de cierto político de utilizar el catalán en una reunión europea, práctica anticomunicativa y anticomunitaria que acaba de ser -como el uso allí de las demás lenguas cooficiales de los distintos Estados- lógicamente frenada por Bruselas. ¿Cabe mayor perversión que utilizar el mayor elemento de comunicación para incomunicarse? Nuestra mayor reivindicación debería ser alcanzar la meta de destacarnos por nuestro 'sentido común', esa presunta característica nuestra que algunos paisanos míos dan tan alegremente por ya conseguida de modo ejemplar, pero su misma conducta -ellos dirán que la mía- demuestra lo contrario.



Vocento