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Martes, 2 de mayo de 2006
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CULTURA
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Ellas bailan solas
La Muestra Coreográfica de Euskadi cumplió ayer en Barakaldo diez años de apoyo a la danza, una disciplina que no acaba de despegar
Ellas bailan solas
CREACIÓN. Marian Gerrikabeitia y Robert Jackson interpretan sobre el escenario 'Connection'. / MITXEL ATRIO
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La danza progresaen el País Vasco, pero aún dista mucho de alcanzar la consideración de otras disciplinas escénicas como el teatro. La Muestra Coreográfica de Euskadi trata desde hace una década de reducir esa distancia promocionando las obras de jóvenes promesas. El certamen recaló ayer en el Teatro Barakaldo, con la actuación de cuatro bailarinas y creadoras que tratan de progresar en el mundo del ballet a pesar de las dificultades.

CECILIA DE MADRAZO



Vivir de la danza en Euskadi es «poco menos que una utopía», según Cecilia de Madrazo, la única profesional de las cuatro protagonistas de ayer. No en vano, esta bailarina de 32 años se ha visto obligada a viajar por medio mundo para encontrar su hueco. «En Bilbao sólo pude realizar los estudios básicos y para completar mi formación tuve que emigrar a Londres», admite.

Tras su época de aprendizaje, De Madrazo inició una gira por países como Chile, Alemania, Austria y Holanda en busca de trabajo. «En el País Vasco no existe ningún equipo de danza grande o permanente y tienes que participar siempre con pequeños grupos que realizan actuaciones temporales. Cuando se acaban hay que buscarse otra vez la vida», reconoce contrariada la artista bilbaína.

OLATZ DE ANDRÉS



Tampoco Olatz de Andrés ha sido profeta en su tierra. Tras recorrer varias ciudades españolas y extranjeras durante su formación, marchó a buscar trabajo en Barcelona. «Allí hay muchas oportunidades, pero también muchos candidatos y es muy difícil encontrar un sitio», apunta a sus 29 años la más joven de las cuatro que actuaron ayer en el Teatro Barakaldo.

Esta bailarina donostiarra cree, sin embargo, que la situación de la danza en el País Vasco ha mejorado en los últimos años. «Parece que están saliendo adelante algunos proyectos independientes».

LEIRE ITUARTE



Leire Ituarte se estrenó ayer como coreógrafa con su ópera prima 'Delicias de la civilización', en la que utiliza el movimiento para desentrañar diversos aspectos de la condición humana. «Es por deformación profesional», reconoce esta psicoanalista de la UPV, quien baila por afición. «Aquí es imposible llegar a profesional. Hay que salir fuera», considera.

Bilbaína, de 32 años, Ituarte comenzó de pequeña a practicar el ballet por recomendación de su madre, aunque se cansó pronto de las formas clásicas y abandonó sus ensayos. Años más tarde se reincorporó a la danza contemporánea, en la que se ha especializado para labrarse un futuro.

MARIAN GERRIKABEITIA



La comunicación audiovisual y el periodismo han sido los caminos seguidos por Marian Gerrikabeitia como profesional, ya que la danza en el País Vasco «es un mundo reducido que no da para comer». Su profesión, sin embargo, le ha servido para desarrollar la afición artística. «Soy más coreógrafa que bailarina y aprovecho mis conocimientos de imagen o música para hacer creaciones más completas», reflexiona.

Esta getxotarra cuenta con un amplio historial de participaciones junto a profesionales de la danza, aunque valora de forma especial la ocasión que brinda la Muestra Coreográfica de Euskadi, «un aval para los creadores».



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