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Martes, 2 de mayo de 2006
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DEPORTES
GORKA ARRINDA, MÁXIMO ACCIONISTA DEL BILBAO BASKET SAD
«Hay que cambiar cinco mil 'gentlemen' por 'hooligans'»
El máximo accionista de la SAD rojilla recuerda que «nos jugamos en diez días lo logrado en cinco años»
«Hay que cambiar cinco mil 'gentlemen' por 'hooligans'»
ESPERANZADO. Gorka Arrinda confía en el equipo. / JORDI ALEMANY
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El mensaje de Gorka Arrinda carece de pliegues. Suena diáfano, rotundo. Como máximo accionista del Bilbao Basket se juega mucho en los próximos díez días, tanto como un millón de euros. Lo asume al tiempo que recuerda lo que pone la ciudad en la balanza: quedarse sin baloncesto cuando el apoyo institucional alcanza cotas históricas y está en marcha el futuro Palacio de los Deportes. Por eso, quiere que por una vez se torne la amabilidad en sangre ardiente y que La Casilla se venga abajo para que el Lagun Aro no lo haga.

-¿Encuentra alguna explicación al lío en el que se ha metido el Lagun Aro?

-Es la grandeza del deporte. No ser capaz de explicar el por qué de las cosas. Pudiendo tener dado un gran paso adelante, sufrimos por la permanencia con jugadores que podrían estar en otra dimensión. Es inverosímil que esté equipo, como pasó en Manresa el domingo, esté sin anotar durante ocho minutos.

-El abismo está ahí. ¿Cree que todo el mundo alcanza a entender qué se juega este proyecto?

-Estamos ante la posibilidad de que uno de los mejores proyectos de los últimos años en la ACB se venga abajo. Todos nos jugamos mucho y cada uno debe aguantar su vela. Nos estamos jugando el futuro del basket en Vizcaya y eso provoca ansiedad.

-Acompañó al equipo al Manresa, habló con jugadores y técnicos, convivió con el grupo. ¿Ve a la plantilla capacitada para sacar adelante esta compleja situación?

-Les encontré fenomenal. De hecho, hacía tiempo que no veía un equipo tan sensibilizado y compacto. Todo eran señales para el banquillo, gestos de unión. Y, de repente, el equipo se para y deja que su rival meta la mitad de sus puntos en doce minutos. Que no lo entienda no quiere decir que faltara actitud. Creo que hubo un gran compromiso por parte de todos y lo seguirá habiendo.

-Se le ve tenso, de todas formas.

-Si de algo me jacto es de ayudar en todos los proyectos en los que me involucro. Y aquí veo que dependo del equipo cuando estoy acostumbrado a resolver este tipo de problemas en otros clubes.

-Desde luego, es el peor momento imaginable para que se confirmara -toque madera- un descenso.

-Me juego mi patrimonio, pero la ciudad se juega mucho más al contar ahora con todas las corrientes favorables en el Ayuntamiento, Diputación, el mundo empresarial, los medios de comunicación, con la construcción de un Palacio de los Deportes que debe ser el motor definitivo para el crecimiento del Bilbao Basket. En diez días nos jugamos lo logrado en cinco años.

«El proyecto seguirá»

-¿Y si baja el Lagun Aro? ¿Se acabaría todo?

-Me daría pena durante diez minutos. Mis lágrimas serían inconsolables. Estaría muy decepcionado por el carácter ganador que siempre hemos tenido en Bilbao. Pero el proyecto debe seguir.

-Los aficionados vislumbran un gran cambio si se logra la permanencia.

-Soy continuista y la gente que se compromete conmigo sigue y está durante mucho tiempo. Todos lo saben. Además, nuestra plantilla es muy competitiva. Hemos ganado aquí y allí al líder de la ACB, a dos de los clasificados para la Final Four. Creo que el equipo será capaz de sacar lo máximo y el público estar a la altura para rescatarlo si hiciera falta. Cuando acabe la temporada será el momento de los balances y cada uno deberá rendir cuentas de su parcela de responsabilidad, como en cualquier empresa.

-Van de la mano del Athletic. Parece que incluso han decidido consolarse y arroparse mutuamente.

-Nuestra sociedad necesita que los dos equipos estén al máximo nivel. Por eso hemos cerrado unos acuerdos para estos días tan cruciales para ambos, compartiendo aficionados y presencia en los palcos, en los partidos del miércoles y el jueves. Está ya definido que Vizcaya tiene dos patas deportivas. El Athletic es la grande y la nuestra ya es una auxiliar.

-Vayamos al grano. ¿Cómo espera que sea el ambiente de La Casilla el jueves a partir de las 20.30 horas para recibir al Breogán, que podría marcharse de Bilbao como equipo de Leb?

-Me gustaría cambiar cinco mil 'gentlemen' por cinco mil 'hooligans' los próximos diez días. Hemos visto 'hooligans' en Manresa, en Lugo, en todos los campos de la ACB. Estamos ante momentos de máxima intensidad que acabarán con lágrimas en La Casilla. Esperemos que sean de una radiante felicidad fruto de una permanencia que, por ser tan sufrida, nos llenará mucho más, aunque nos hubiera gustado haberla materializado mucho antes.

«Soy optimista»

-¿Qué habrá de nuevo para potenciar el ambiente en las dos finales que restan en La Casilla?

-El club os informará. Habrá gente con ganas de animar, aplaudidores ya inflados, artilugios de viento para hacer el mayor ruido posible. Y, sobre todo, una masa social, cinco mil personas dispuestas a defender la continuidad del baloncesto profesional en Vizcaya.

-Sea sincero. ¿Apuesta a muerte por la salvación?

-No pienso en otra cosa que no sea la permanencia. Soy optimista y todos tenemos que serlo. Tenemos ante nosotros un horizonte deportivo tan hermoso que no podemos desperdiciarlo. Un Palacio de los Deportes nuevo en ciernes, la posibilidad de ir la próxima temporada tres o cuatro veces al BEC. Ganando el jueves al Breogán, el ochenta por ciento estará ya ganado.

-El ambiente será vital, pero el miedo puede paralizar.

-Es lo que hay, lo que está a la vista y te comentaba antes. Los próximos 80 minutos de baloncesto ante el Breogán y Pamesa, los dos partidos que nos quedan en casa, equivalen a cinco años de baloncesto, a no volver a temer recordar un terreno desértico como el vivido hasta que este proyecto lo convirtió en historia.



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