Olaizola II respetó el guión al pie de la letra en su primera comparecencia en el Manomanista, título que ostenta en la actualidad. Fulminó (22-4) con absoluta autoridad a un Patxi Eugi que no tuvo capacidad de respuesta, que naufragó tácticamente y exhibió una desconfianza tremenda en los restos de saque. Acusó siete tantos con esta jugada.
Partido de contrastes. El 'becadero' de Goizueta sabiendo en cada momento lo que había que hacer. Jugando sin concesiones. Funcional, frío, calculador y con su maquinaría engrasada desde el primer pelotazo. Llegó al frontón Labrit, que se llenó hasta la bandera, con la lección bien aprendida y poniendo la pelota en esos sitios que más daño se le hace al rival.
Mientras Eugi, que se dedica a confundir al personal y especialmente a los suyos, argumentando que «estoy muy bien y le puedo ganar a Aimar», se mostró como un pelotari receloso, con muchos miedos mentales y sin ningún tipo de argumentación. Jugó acomplejado y con un sistema obsoleto.
Una prueba fehaciente de su desvarío táctico fue el comportamiento que tuvo a la hora de restar los saques. En varias ocasiones buscó el aire, cinco en total, y casi todas ellas de sotamano, para interceptar los disparos del representante de Asegarce. Está acción que la han activado en sus partidos los zurdos Xala y González, es un auténtico sacrilegio a la modalidad.
¿Cuándo se han visto este tipo de irreverencias en un duelo individual? Nunca, pero algunos están empeñados en ponerla de moda. Julián Retegi que fue el que inculcó la metodología del mano a mano al de Aoitz, se tiraba de los pelos ante semejante despropósito.
Sin emoción
Por lo demás, todo transcurrió dentro de lo previsible. La cátedra está vez no pasó ningún sobresalto. Otorgó de salida el papel de favorito a Olaizola II ofreciendo momios de 100 a 20 euros por su color. De abajo ni un euro. «Todos quieren papel a favor de Aimar», afirmaba Juan Luis Arrarte, corredor de apuestas de Asegarce. No hubo vaivenes emocionales para nadie. Desde el mismo instante que el juez principal sorteó el primer saque el favorito tomó las riendas de la contienda con una decisión dictatorial y nunca las soltó. Fue un paseo triunfal que lo adornó con la brillantez que acostumbra.
En el telonero, Bengoetxea VI y Zearra se impusieron (22-14) a Asier Olaizola y Begino, que según los técnicos tienen las derechas mas desestabilizadoras del profesionalismo. Sin embargo, los vencedores utilizando la cabeza más que el corazón, supieron amortiguar el presunto poderío de sus contrarios.