En un Primero de Mayo exento de incidentes de relieve, José María Fidalgo tuvo que escuchar, un año más, voces discrepantes de su sindicato que le invitaron a abandonar la secretaría general de CC OO. Fueron lanzadas por una veintena de jóvenes provistos de pancartas del Partido Comunista de España, fotos del Che Guevara y banderas republicanas, que participaron en la manifestación de Madrid. Sus gritos fueron ahogadas por afiliados de UGT.
A modo de música de fondo, el pequeño grupo de afiliados a CC OO contrarios a la actual ejecutiva no paró de corear a Fidalgo «que no, que no nos representas», «se va a acabar la burocracia sindical» o «se va a pagar, se va a pagar la nueva reforma laboral», en alusión al acuerdo que el Gobierno, la patronal y los sindicatos mayoritarios firmarán la próxima semana.
Otro bloque similar de miembros de UGT tampoco cesó de lanzar proclamas a favor de su organización, con la intención de acallar a los primeros. Cuando, tras ser entonada 'La Internacional', finalizó el acto, los disidentes de Fidalgo se acercaron a Marcelino Camacho, que había subido a la tribuna de oradores, y le reclamaron su vuelta a la dirección de CC OO. El veterano sindicalista advirtió de que a veces se firman reformas que son contrarreformas y echó de menos una intervención «más enérgica» de los secretarios generales de las dos centrales.
Por otra parte, alrededor de una quincena de jóvenes anarquistas se enfrentaron con los asistentes a la manifestación de CC OO y UGT en Palencia, con los que llegaron incluso a las manos, al intentar colocar una pancarta delante de la que encabezaba la marcha y proferir gritos como «sindicatos del poder» o «asesinos de la clase obrera».