Julio Alonso es el párroco de la iglesia El Buen Pastor y por su experiencia puede afirmar que el niño, tras sus dos años de preparación, vive con gran intensidad su Primera Comunión. Sin embargo, recuerda a los padres que «el camino cristiano ha de ir más allá y tener continuidad».
-¿Cree que los padres llevan a los niños con el mismo sentimiento religioso de antaño?
-Les trae con ilusión pero quizá por el ambiente más secularizado no se implican tanto.
-Antes todos los niños de la clase hacían la Comunión, ¿y ahora?
-Los que se han bautizado hacen la Comunión. Los niños viven este día con un gran espíritu festivo porque se han preparado durante dos años aprendiendo cosas.
--Tras la ceremonia, ¿continúan?
-La realidad es que los niños que continúan en catequesis baja mucho. El problema es que los padres viven más la Comunión como el final de una etapa que como lo que es: continuar el camino tras las huellas de Jesús, que es lo propio de los cristianos.
Derroche
-El gasto medio de la celebración ronda los 4.000 euros.
-Los gastos a veces son abundantes y no sé si se podría solucionar. Lo que sí que hago es insistir para que una parte de esos gastos lo destinen a una causa solidaria porque el espíritu cristiano de la Primera Comunión es ayudar a los más pobres.
-De hecho ha creado un fondo solidario.
-Tenemos en Panamá a un misionero de esta parroquia y el dinero que se consigue recaudar va destinado a la educación, el comedor y los instrumentos necesarios para estudiar de los niños necesitados.