Denuncia y reivindicación volvieron a fundirse en la marcha que con el lema 'Por la paz, empleo estable en igualdad' impulsaron ayer los sindicatos UGT y CC OO para conmemorar el Primero de Mayo. La manifestación desembocó en el Pabellón del Ebro, donde se reunieron 250 personas. Allí los representantes sindicales Gregorio García (UGT) y José Luis Merino (CC OO) expusieron quejas y demandas.
El primero destacó el valor de una jornada «sin la lacra del terrorismo» así como las «sólidas perspectivas» que a su juicio existen para «poner fin a años de violencia y sufrimiento». El secretario local de CC OO recordó asimismo que «dos de cada tres jóvenes con menos de 25 años tienen un contrato precario». Y que esto, la temporalidad, guarda una relación directa con el elevado número de accidentes en el trabajo.
De un modo concreto, emplazó al alcalde Fernando Campo a firmar el convenio en el Ayuntamiento y apoyó a los trabajadores de la Azucarera, que siguen a la expectativa de que la empresa confirme formalmente lo que, extraoficialmente al menos, se viene planteando en los últimos días: la posibilidad de que la planta mirandesa se dedique a la producción de bioetanol para salvar la inminente situación de crisis.
La actitud solidaria con los empleados de esta compañía, la mantuvo también García -«damos nuestro apoyo a los compañeros de la Azucarera»-, que la hizo extensiva, además, a los trabajadores de Talgo. En el discurso, más largo que el de su colega, echó mano de la triste estadística de siniestralidad en Castilla y León: cada semana muere un trabajador en la región y cada día dos sufren un accidente de consecuencias graves o un centenar padece una lesión.
Un amplio repaso
Además, el representante sindical de UGT, no dudó en hacer suyas las peticiones ciudadanas, los temas pendientes que Miranda lastra, incluso, desde hace décadas. Apremió así a la restauración del teatro Apolo, pidió la vía de velocidad alta, las estaciones intermodal o de autobuses y elementos tan, aparentemente ajenos al mundo laboral, como el enlace entre la N-1 y la carretera Logroño; una propuesta defendida por los socialistas como 'co alternativa' -junto al tercer carril en la AP-1 y su liberalización hasta Ameyugo-, a la variante 'popular'.
El arreglo de la carretera de San Miguel, la puesta en marcha del polígono de Ircio, la denuncia sobre un hospital «que se está degradando» o la implantación en la ciudad del bachillerato a distancia, figuraron también en el peculiar repaso reivindicativo de García.
Como colofón, se lanzó un recuerdo a la II República «y a todos aquellos compañeros que murieron por defenderla». La bandera tricolor -en el centro de la polémica hace un par de semanas- se había colocado al fondo del escenario entre una cerrada ovación. Puño en alto y durante cerca de cinco minutos, los asistentes entonaron la Internacional antes de 'sumergirse' entre platos y vasos de plástico para degustar un copioso aperitivo.