Fernando Martínez López 'Nano' acaba de regresar de un viaje a Ecuador, donde está implantando una red farmacéutica, con Farmacéuticos sin Fronteras, en la región de Quevedo. Ayer, UGT le hizo entrega de la Insignia de Oro por su exclusiva dedicación. Ha sido miembro de la Ejecutiva de UGT y concejal.
-¿Qué supone para usted recibir la insignia de oro de UGT?
-Supone una gran alegría e ilusión, aunque no me lo imaginaba. Hay muchos compañeros que se la merecen más que yo, pero, indudablemente, que te reconozcan a nivel individual las cosas que has ido haciendo en UGT desde hace 30 años significa mucho.
-¿Qué significa para usted la UGT?
-Significa el principio por el que se ha regido toda mi vida: La defensa no sólo de los más débiles, sino del mundo del trabajo y del trabajador en concreto.
-¿Cómo fueron los principios?
-Los principios fueron en mi farmacia de Vara de Rey. La primera mesa que tuvo UGT fue la mesa de mi despacho. Recuerdo con mucho cariño a los compañeros de aquellos tiempos: Félix Vildosola, Natalio López o Pedro Luis Díez Macón; pero recuerdo fundamentalmente a uno, que ha sido mi 'alter ego' en UGT y que fue quien me enseñó que cuando un trabajador es dueño de su trabajo, puede ser también dueño de su destino y de su futuro. Es Florentino Santamaría Val. Estoy convencido de que algún día le darán la insignia a él.
-Supongo que en aquellos años sí que se producían reuniones clandestinas.
-Era muy difícil poder reunirnos. Cuando me afilié a UGT y después al partido ofrecí toda mi infraestructura, es decir, mi farmacia, y ahí se celebraban reuniones y mesas ejecutivas.