El Ayuntamiento de Logroño ha encontrado deficiencias en los sótanos de seis edificios de Gran Vía y, mediante acuerdo de la última Junta de Gobierno Local, le requiere a la comunidad de propietarios del inmueble número 32 de la avenida que realice, en el plazo de dos meses, las obras de consolidación y reparación de la zona de forjados afectada.
Según el informe del arquitecto técnico municipal, del 4 de abril, las deficiencias encontradas en Gran Vía 32 son «el colapso de varias viguetas que conforman el tejado del soportal, con corrosión de armaduras y consiguiente estallido del hormigón del río cerámico que lo conforma. Esta lesión es antigua y debida con toda seguridad a la humedad a la que ha estado sometida».
Además, el sótano del inmueble 16 presenta «extrema suciedad en paredes y techos del antiguo local destinado a sala de tanque de gasóleo y humedades por entrada de agua en trampilla de ventilación»; en los sótanos del 36 y el 48 de Gran Vía hay «fisuración del mortero de revestimiento del techo, en una serie de ramificaciones excesivas que denotan la retracción del mismo por arenas con exceso de finos en la confección del mortero»; en el del 42-44 se aprecia la «rotura parcial del entrevigado de bovedillas cerámicas que conforman el forjado, apreciándose fisuraciones por flexión en el mismo, al igual que humedades por filtraciones en diversas zonas»; y por último, en Gran Vía 48 el sótano está «desportillado y con fisuraciones del mortero de revestimiento en paredes y techos».
Por antigüedad y vejez
El acuerdo de Junta de Gobierno revela también que los diferentes problemas «parecen obedecer a la antigüedad y vejez de diversos elementos, así como su estado de conservación». En ningún caso tienen que ver, por lo tanto, con las obras de construcción del aparcamiento subterráneo en la Gran Vía logroñesa. Únicamente «se aprecia una cierta flexión del forjado, sin daños de consideración», como tampoco han aparecido «daños estructurales apreciables».