María Silvestre es decana del departamento Sociología en la Universidad de Deusto. Ella no se considera una experta en términos cómo metro y ubersexual, pero a pesar de ello está segura de que no se deben tomar «muy en serio». Lo que se está produciendo, en su opinión, es un fenómeno mucho más profundo: «La identidad masculina está viviendo un proceso de indefinición, que viene provocado por el cambio social tan importante que ha protagonizado la mujer con su incorporación al trabajo».
-¿Es la mujer, con su cambio de rol, la artífice del surgimiento de estos tipos de hombre?
-Se trata más de un producto del márketing, pero el cambio operado por las mujeres es el que lleva a las agencias de publicidad a transformar el tipo ideal de hombre. El modelo más tradicional y rudo es incompatible con la nueva situación. De ahí que se hable de la necesidad de que el hombre descubra su lado femenino. Lo que no quiere decir en absoluto que deba hacerse un 'peeling' facial.
-¿Los iconos publicitarios anticipan la nueva identidad masculina?
-Cuando se habla del metrosexual, pienso en Beckham. Y, para mí, no reivindica precisamente una sensibilización con el lado femenino y el proceso de corresponsabilización con la mujer. Me hace referencia al lado más publicitario, al puramente cosmético.
-Recuerda más a los seductores toreros de los años 50, ¿no?
-Sí. Desde luego, no refleja la nueva identidad masculina imperante.