Rosario Pardo trabaja «para no volverse loca» y no le preocupa si hace televisión, cine o teatro, su medio de toda la vida. Desde el pasado marzo, esta jienense -que se hizo popular con su imitación de Rocío Jurado en 'Crónicas marcianas' y después apuntaló su fama en la serie 'Cuéntame cómo pasó'- es una de las protagonistas de 'Con dos tacones', una delirante comedia de Boca Boca que ha sufrido más de un vaivén en la parrilla de TVE 1.
-La serie se instaló en la noche de los jueves, en competencia con los 'late nights', pero se traslada desde hoy a los martes y en horario estelar.
-Estoy muy contenta. Todo el equipo está muy ilusionado con el cambio. Lo normal es que una serie salga a las diez de la noche, una hora a la que puede funcionar. Yo creo que no estamos equivocados, porque la gente me para por la calle y me comenta que el trabajo les gusta, que está bien. No sé los motivos por los que TVE ha decidido el cambio, no sé si es que 'Mujeres desesperadas' no ha enganchado como esperaban, pero bienvenido sea.
-No es habitual que la pequeña pantalla dé una segunda oportunidad.
-Hay que dar opción a que la audiencia sepa que hay una nueva serie y se encariñe con los personajes. Hace falta paciencia con las series. El mundo televisivo va muy acelerado, no hay reposo. Hay muchos ejemplos de espacios y propuestas de ficción que empezaron muy flojillos y luego se dispararon. Como espectadora me ha pasado que he querido ver algo en la tele y ya lo habían quitado. La tele va muy rápida, pero es un reflejo de la sociedad.
-Usted ha dicho que no buscaba trabajar en televisión.
-Cierto. Que esté en este medio es algo circunstancial, porque soy de una generación que viene del teatro, un arte más romántico, artesanal y sufrido en el que no hay tantas prisas. Pero la televisión me encanta porque se pueden hacer cosas alucinantes.
-Pero usted sabe lo duro que es el 'share'.
-Sí, pero es lo que hay. En esta profesión dependemos de la gente que nos ve. Esto también pasa en el teatro, porque si no hay público, a las dos semanas estás en la calle, pero en la televisión es más exagerado. Aunque está claro que si el trabajo que haces logra una cuota del 30%, pues eso se traduce en continuidad. 'Con dos tacones' registra unos porcentajes bajísimos y no me parece justo. Y lo digo con conocimiento, porque he estado en muchas series.
-¿Gracias a la televisión se ha hecho famosa!
-Esto me ha pillado ya mayor, por lo que no me he vuelto loca por la fama. No me creo más por estar en televisión, tengo mucho Shakespeare detrás.
El 'monstruito' interior
-Artista, intérprete, humorista, cómica... ¿con qué etiqueta se queda?
-Con la de cómica, cómica en el sentido antiguo, porque sé hacer el vestuario, conducir la camioneta y poner las luces.
-En 'Con dos tacones' interpreta a Carmen, una ex maruja.
-Me gusta mucho este personaje, porque tiene ese punto cariñoso y, como todos, también tiene ese monstruito que llevamos dentro y que cuando sale... Carmen es una mujer muy loca, muy infantil. Lo he preparado cogiendo cosas de mi madre, mi hermana, mi tía, y luego lo he pasado por mi tamiz.
-En su caso, es inevitable hablar de 'Cuéntame...'.
-Eso es irrepetible. En España no hay una industria audiovisual, pero, de vez en cuando, ocurren milagros como ese.
-Esta nostálgica producción también tuvo unos inicios difíciles.
-Al principio también sentimos presión, porque no sabíamos donde íbamos. Poco a poco, la audiencia se fue sumando y fueron cuatro años en antena.
-Cada vez hace más incursiones en el cine. Ahora mismo tiene en pantalla 'Lifting de corazón'.
-Son pequeños papeles, bombones.
-¿Cuesta mucho hacerse un espacio en el séptimo arte?
-No lo sé, porque yo no lo he conseguido; tanto en 'Tapas' como en 'Solas', 'La semana que viene ...sin falta' o 'Crimen ferpecto' he hecho secundarios. Y no sé si lo llegaré a hacer, porque no hay mucho interés por contar lo que nos pasa a las mujeres de mi edad.