En las últimas semanas, el equipo encargado del mantenimiento del Puente Colgante tiene exceso de trabajo. Las dos suspensiones del servicio registradas hace un mes han traído de cabeza a los cinco componentes del grupo que, desde entonces, apenas gozan de un minuto de descanso. A pesar de todo, los operarios han mantenido la calma y, sobre todo, las medidas de seguridad.
-¿Impresiona trabajar en la pasarela del Puente Colgante?
-Después de 10 años, estamos tan acostumbrados que ya no tenemos sensación de operar a 50 metros de altura.
-En las condiciones en las que trabajan no podrán relajarse ni un segundo...
-En lo que más cargamos las tintas es en no caer en la autoconfianza. La seguridad prima sobre todo. Aquí arriba no puede haber menos de tres personas y nunca damos un paso en falso.
-Por la cuenta que les tiene...
-Desde que montamos este equipo sólo se ha producido un percance: una persona se pilló un dedo, pero sin consecuencias.
-¿Están muy unidos?
-Es la clave del grupo. Conocemos los vicios y defectos de cada uno. Y las virtudes, que aprovechamos para trabajos específicos.
-¿Cambian mucho de operarios?
-El último es un antiguo trabajador del servicio de mantenimiento del metro de Bilbao que entró hace cinco años.
-¿Es duro el proceso de selección?
-Tenemos que ser muy prudentes. Debemos cumplir un perfil muy específico.
-¿Qué debe primar?
-Necesitamos gente equilibrada, sensata, con la cabeza bien amueblada. En este empleo donde siempre se trabaja a 50 metros de altura, los acróbatas no duran ni 10 minutos.
Rapel en el Puente
-A semejante distancia del suelo, ¿tienen que saber alpinismo?
-Conocemos principios de rapel y manejo de arneses, pero tampoco tenemos que ser especialistas. Hombre, uno de nosotros tiene que colgarse fuera del carro en una silla especial para cada reparación. O baja en rapel por los cables que sujetan la barquilla o...
-¿Tienen que reciclarse?
-Continuamente, para estar a la última. Sumamos 180 horas de formación al año, una de cada tres específicas de mantenimiento.
-Conocen el Puente al dedillo...
-Lo repasamos de punta a punta todos los días. Pasarela, torres y carro. Estas revisiones nos marcan las necesidades de reparación o paradas de servicio.
-¿Y cuando surge una emergencia?
-Actuamos al momento. Incluso en el peor de los casos, siempre hay uno de nosotros a menos de 15 minutos del puente. Yo ya me he acostumbrado a dormir con el móvil encendido.
-¿Hay riesgos para el pasajero?
-Ninguno. El que montó los automatismos nos explicó que el sistema es similar al de una grúa puente, pero no transportamos chatarra sino personas. No puedes tomarte nada a broma.
-¿Y si falla el sistema?
-Es imposible. Los relés de control de todas las funciones del Puente están por triplicado. Si uno se niega a cumplir la orden correspondiente, hay otros dos por detrás que sí lo harán.