El Puente Colgante utilizará piezas de última generación capaces de resistir condiciones meteorológicas extremas para evitar las averías que hace un mes provocaron dos paralizaciones de la barquilla en apenas cuatro días. Un análisis en un laboratorio científico de Madrid ha confirmado que los rodamientos acoplados a las ruedas que desplazan el carro de esta plataforma se «rompen» por su permanente exposición a la lluvia y los bruscos cambios de temperatura que se suceden a 50 metros de altura sobre el nivel del mar. El Transbordador de Vizcaya, la empresa gestora del servicio, los sustituirá por los rodillos que mueven los telesillas empleados en las estaciones invernales de esquí.
«Sólo había pasado una vez el año pasado y no le dimos mayor importancia, pero la alarma se disparó tras estas averías», reconoce el director gerente de la compañía, Rafael Sarria. Les llamó poderosamente la atención que los dos últimos percances se produjesen en apenas cuatro días «y el último, para colmo, apenas 10 minutos después de haber revisado todo el carro». En ambos casos se había bloqueado una rueda que dejó suspendida la barquilla llena de pasajeros y vehículos a poco más de dos metros de la orilla. El servicio de mantenimiento tardó 20 minutos en acercarla a tierra y otra media hora en reanudar el servicio.
Los gestores del Puente Colgante, que agota sus últimos trámites para ser declarado Patrimonio de la Humanidad, avisaron de urgencia a la empresa suministradora, SKF, «una marca puntera en la fabricación de rodamientos». El gerente recuerda que la sorpresa de la firma fue «mayúscula» al conocer lo ocurrido, ya que la vida útil de estas piezas es de 30.000 horas y apenas habían superado las 1.700. Ante lo insólito de la irregularidad, sus técnicos cogieron muestras para estudiarlas.
El problema del tiempo
El informe emitido revela que la causa de las roturas son las condiciones ambientales. «Cada rodamiento tiene 160 milímetros de diámetro y lleva dentro 11 bolas recubiertas de grasa que van sujetas entre sí por una jaula metálica. El frío, la condensación y la lluvia hacen que pierdan este lubricante, la jaula se rompe, se engancha entre las bolas y bloquea todo el sistema», resumió Sarria.
Los propios técnicos de la compañía SKF han localizado el problema e, inmediatamente, han propuesto la solución al Puente Colgante: recurrir a los rodamientos especiales que predominan en los telesillas y zonas de difícil acceso como sistemas montañosos o estaciones de esquí. Estas piezas son similares en la forma y los componentes, pero tienen características muy particulares. Se les ha incorporado una lubricación semisólida, un compuesto poroso impregnado en aceite que no se sale «nunca» del rodamiento, «aunque pierda las tapas protectoras». El diseño interior de la pieza, además, permite ejercer una fuerza centrífuga para que no se escape la grasa.
«Si esto funciona será la solución definitiva a nuestros problemas con el desplazamiento de la barquilla», subrayó Rafael Sarria. Su objetivo es contar al menos con tres unidades en el plazo de dos meses, «ya que son muy caros y se hacen de encargo». Los primeros se colocarán en las ruedas de las esquinas del carro, «que son las que más peso soportan y antes se estropean». La efectividad de la medida sólo la determinará el tiempo, «porque para saber si realmente funcionan los nuevos rodamientos tendrán que trabajar años sin dar ningún problema».