Martínez de Irujo vuelve a la competición. Aún sin apagarse el sonoro éxito que obtuvo en el Campeonato de Parejas, junto a Pedro Martínez de Eulate, el próximo sábado irrumpe en el torneo rey de la modalidad: El Manomanista. La cita es en el frontón Atano III de San Sebastián, donde ayer celebró el último entrenamiento antes de la eliminatoria. Y su rival será el zaguero azpeitiarra, Kepa Peñagarikano.
-El próximo 6 de junio cumplirá tres años en el profesionalismo, ¿Qué balance hace?
-Mí balance en el profesionalismo, hasta ahora, es de matrícula de honor.
-¿Una nota que algunos interpretarán de desmesurada?
-Ahí está el palmarés para certificarlo. En estos tres años he disputado cinco finales y he ganado el Manomanista en 2004, al año de mí debut, y dos títulos de Parejas.
-Algunos de sus detractores dicen que en algunos de sus éxitos le ha acompañado la suerte.
-Que digan lo que quieran, pero la suerte se suele acomodar con aquellos que la buscan.
-¿Llegó a pensar antes de dar el salto al profesionalismo con estos éxitos tan rotundos?
-Ni yo ni nadie hubiera pensado, ni tan siquiera en sueños, que podría llegar tan alto en la modalidad.
«El mismo de siempre»
-¿Se le han subido los triunfos a la cabeza?
-Lo único que me he puesto en la cabeza son las tres 'txapelas' que he conquistado, por lo demás sigo siendo el mismo de siempre.
-¿Qué 'txapela' le ha hecho más ilusión?
-La del Manomanista de 2004.
-¿Está capacitado para marcar toda una época en la modalidad?
-Esa respuesta la deberá decir el futuro y no yo.
-El pasado año afrontó el Manomanista con una fractura en el dedo meñique de su mano izquierda. La final la perdió contra Olaizola II, 18-22. ¿Con el dedo bien hubiese sido campeón?
-La historia es inamovible y a mí no me gusta mirar para atrás, ganó Aimar, también pude hacerlo yo, y no hay más que hablar.
-¿Volverán a enfrentarse nuevamente en la presente edición?
-Primero tengo que solventar el partido de cuartos de final contra Peñagarikano el próximo sábado y luego la semifinal, hay que ir paso a paso.
-¿Cómo se encuentra en vísperas de su debut en el Manomanista?
-De momento muy tranquilo y deseando entrar en combate.
-El último entrenamiento fue ayer. ¿Qué conclusiones ha sacado del mismo?
-Muy positivas porque ha sido el día que mejores sensaciones he tenido.
-¿Qué opinión le merece su rival del sábado?
-Viene desde abajo, llega muy rodado, y será un rival muy difícil porque no tiene nada que perder y sí mucho que ganar.
-Eso suena a topicazo porque el azpeitiarra no es un rival de consideración para usted.
-En el deporte hay una máxima, no hay enemigo pequeño.
-¿Cómo definiría al guipuzcoano?
-Es un zaguero que mueve muy bien la pelota y que en las eliminatorias que yo lo he visto, además de poner la pelota en la zona alta del frontis, ha sabido sufrir.
-¿Cómo se encuentra en su empresa, Aspe?
-Muy bien.
-¿Dicen que es el ojito derecho del máximo responsable de la sociedad?
-Fernando Vidarte es un gran jefe.