Si hay un precedente de partido angustioso que resulta obligado rescatar en estas horas previas al encuentro contra el Zaragoza es el que el Athletic disputó hace diez años ante el Rayo. En realidad, aquel partido que los rojiblancos solventaron con un histórico 'hat trick' del Cuco Ziganda -de haber perdido, hubiesen tenido que jugar la promoción del descenso- ha sido objeto de muchas rememoraciones. Y es que viene a ser el punto máximo de miedo e incertidumbre que ha alcanzado el Athletic en toda su historia; una especie de abismo o fosa abisal a la que es inevitable referirse cuando vienen mal dadas.
En este sentido, se hace inevitable la comparación con el partido de esta noche. ¿Cuál de los dos partidos puede considerarse más angustioso? José María Amorrortu, el técnico que guió a los rojiblancos a la victoria en aquella jornada decisiva, cree que se trata de dos situaciones muy similares. «Hay diferencias porque aquel era el último partido de Liga y ahora, en el peor de los casos, todavía te quedarían dos por jugar. Pero, por lo demás, son partidos muy similares de máxima tensión y máxima exigencia», dice.
Óscar Vales, al que una inoportuna acumulación de tarjetas le impidió medirse al Rayo, tampoco hace grandes distinciones entre ambos choques. «Son situaciones decisivas. Si el Athletic gana al Zaragoza no te diría que estuviese salvado al 100%, pero tal y como está la Liga sería casi definitivo. La mayor diferencia que veo es que aquel equipo tenía gente más cuajada y con más experiencia. Ahora hay gente más joven y eso complica las cosas. En estas situaciones la veteranía es un grado», comenta.
Momentos difíciles
Otra pregunta que surge en estas vísperas asfixiantes es cómo afrontar el partido, cuál es la receta apropiada para salir airoso de este trance. Jon Pérez 'Bolo', integrante de la plantilla rojiblanca en la temporada 1995-96 y veterano profesional en batallas por ascensos, descensos y permanencias -ahora vive cada domingo la ilusión vertiginosa de subir a Primera con el Nastic- lo tiene claro. «Lo fundamental es estar concienciado de la necesidad de ganar y de lo importante que sería la victoria. En estas situaciones no debes pensar en otra cosa que en ganar y en aprovechar la gran oportunidad que tienes para dejar la permanencia casi sentenciada y poder empezar a olvidarte de este año de pesadilla», afirma.
Amorrortu comparte la lectura de su antiguo pupilo en el sentido de que la mejor manera que tiene un equipo de encarar un duelo a muerte como el de esta noche es no interpretarlo como una amenaza sino como una oportunidad. «No debes pensar en el rival. Te debe dar igual que esté necesitado o relajado. Debes hacer tu partido. En estas situaciones lo fundamental es la mentalidad. Es donde más hay que incidir durante la semana: en saber controlar la situación durante el partido porque puede haber momentos muy difíciles. Contra el Rayo pasamos diez minutos malísimos desde que nos empataron hasta que hicimos el 2-1, pero supimos sobreponernos», rememora.
Siguiendo con las dudas -la verdad es que hasta las diez de la noche de hoy todo serán incertidumbres-, otra que flota es la del tipo de partido que le espera al Athletic. O mejor dicho: cómo se comportará un Zaragoza que, en principio, sólo se juega la honrilla. Y decimos en principio porque ya se sabe cómo circulan los maletines en los estertores de la temporada. Óscar Vales prefiere no confiarse con los maños. «No es fácil jugar este tipo de partidos en los que la responsabilidad es tan grande. El Zaragoza no se juega nada a nivel de clasificación, pero es un gran equipo con jugadores muy profesionales. Y tienen su orgullo, claro. Algunos de ellos, además, igual se están jugando en estas últimas jornadas el ir o no al Mundial. No va a ser fácil. Siempre te puede salir el partido tonto y que la cosa se te complique. Por eso creo que la presión del público arropando al equipo durante los noventa minutos va a ser vital», afirma.
Un mal rival
Otro que evita por completo los excesos de confianza es 'Cuco' Ziganda, el héroe de aquella histórica noche ante el Rayo. El actual entrenador de Osasuna B no se fía un pelo del conjunto aragonés. Todo lo contrario. «El Zaragoza es un equipo que hace un fútbol relajado y bonito y que destaca por su pegada. Vamos, que no es el típico equipo que está acostumbrado a jugar con mucha tensión y mucha agresividad y que, cuando ya no tiene un objetivo, se relaja y le gana cualquiera. No. El Zaragoza es de los que te puede hacer daño hasta jugando sin tensión», advierte.
Ziganda, pese a todo, confía en la victoria de los rojiblancos, a los que ve en «una mejor dinámica de juego en los últimos partidos» y por los que dice sentir una gran solidaridad. Se trata de la solidaridad de quien se ha visto en la misma trinchera y sabe lo mal que se pasa dentro de ella. «La tensión es tremenda. La posibilidad de descender con el Athletic es una perspectiva durísima. Antes del partido, recuerdo que los días se nos hacían eternos. Y luego, al acabar, lo que recuerdo es la tremenda sensación de alivio y desahogo en el vestuario. Nos fuimos todos a cenar y a celebrarlo como si hubiéramos ganado un título», dice.