Iberdrola ha dado un paso de gigante en su expansión internacional en el mercado eólico. La eléctrica vasca ha entrado en el mercado norteamericano con la compra de la empresa Community Energy por 30 millones de dólares (unos 23,8 millones de euros) y también ha puesto un pie en China al sellar un acuerdo con el Ayuntamiento de Bayannoer, localidad situada al norte del país, para estudiar emplazamientos donde instalar una potencia de al menos 1.000 megavatios (MW).
La compañía refuerza así su liderazgo mundial en el sector de las energías renovables y se acerca a su objetivo de alcanzar los 6.200 megavatios de potencia en 2008 y superar los 10.000 en 2011. Al cierre del primer trimestre del presente ejercicio, disponía de 3.914 MW, de los que 3.598 MW son eólicos.
La estrategia del grupo para los próximos años pasa por seguir con el desarrollo de la tecnología de los 'molinos de viento' no sólo en España, sino en el extranjero. En la actualidad está presente en cuatro países -Grecia, Portugal, Francia y Brasil- y cuenta con proyectos en Reino Unido, Italia, Polonia, Alemania y México.
Dentro de esta expansión internacional, el mercado estadounidense ocupa un lugar prioritario, ya que se espera un gran desarrollo del mismo. El presidente de EE UU, George W. Bush, quiere impulsar la utilización de energías alternativas para reducir la dependencia del exterior, sobre todo ahora que se ha disparado el precio del petróleo como consecuencia de las tensiones con Irán.
Potencial
Community Energy, la empresa que Iberdrola ha adquirido en el estado de Pensilvania, cuenta con una cartera de proyectos de 2.000 megavatios en sus fases iniciales de estudio y con elevadas probabilidades de autorización, a lo que hay que sumar 200 MW en avanzado estado de desarrollo.
La compañía lidera, asimismo, la comercialización de certificados de energía 'verde' en el nordeste de Estados Unidos al suministrar a cerca de 75.000 consumidores domésticos y a 350 clientes industriales y comerciales. La compra de esta firma por parte de Iberdrola está supeditada a obtener el visto bueno de las autoridades norteamericanas.
En cuanto a China, el acuerdo para el desarrollo de al menos 1.000 MW eólicos está condicionado a los resultados de los estudios de medición del viento que se van a realizar así como al marco regulatorio que finalmente se apruebe en el país asiático.
El convenio supone la cesión por parte del Ayuntamiento de Bayannaoer del terreno en el que se realizarán las mediciones del viento. Iberdrola dispondrá de cinco años para efectuar los estudios pertinentes, con el compromiso de instalar 350 MW para 2008 y 1.000 antes del fin de 2010, siempre que se cumplan las condiciones necesarias de rentabilidad y de seguridad de la inversión.
El mercado chino goza de un importante potencial de crecimiento tras la promulgación de una ley en enero de este año que fija el objetivo de alcanzar 30.000 MW de potencia renovable en 2020.