Tony Blair se puso ayer al frente de la campaña de los laboristas para las elecciones municipales de mañana en Inglaterra en un intento de evitar que su partido sufra la peor derrota de los últimos cuarenta años, como pronostican las encuestas. El primer ministro británico ofreció un mitin en Blackpool, en el noroeste del país, donde afirmó ante representantes sindicales que, si bien su formación pasa por momentos difíciles a raíz de la controversia por la liberación de delincuentes extranjeros sin estudiar la deportación y el escándalo sexual que salpica al viceprimer ministro, John Prescott, «nueve días de titulares no deberían ensombrecer nueve años de logros».
«Cuando uno está en el tercer mandato, es especialmente difícil, pero mejor que un cuarto en la oposición», recalcó Blair, quien en los comicios generales del año pasado consiguió para su partido un histórico tercer período consecutivo de Gobierno. También pidió a los votantes que se acuerden de los avances de su Administración en la economía, la educación, la sanidad y la mejora en la situación de los pensionistas.
Las dos principales formaciones de la oposición, el Partido Conservador -liderado por David Cameron- y el Partido Liberal Demócrata, piden insistentemente la dimisión del titular de Interior, Charles Clarke, al que consideran responsable por no analizar la deportación de delincuen- tes extranjeros. 1.023 extranjeros fueron puestos en libertad entre 1999 y marzo pasado al término de sus condenas en Reino Unido, pero cinco de ellos reincidieron.
Escándalo sexual
Por otro lado, Prescott es centro de un escándalo al revelarse que tuvo relaciones íntimas con su secretaria, Tracey Temple, quien relató todos los detalles del romance al diario 'Mail on Sunday' a cambio, al parecer, de una cantidad muy superior a los 150.000 euros. Según Temple, Prescott abusó de su poder ya que usó automóviles oficiales para sus citas amorosas.
A los problemas de estos dos ministros se suman los de la titular de Sanidad, Patricia Hewitt, criticada por la oposición debido a la crisis financiera que afronta el Servicio Nacional de Salud. Además, las responsables de Cultura y Educación, Tessa Jowell y Ruth Kelly, también aliadas del primer ministro, afrontaron recientemente dificultades en sus respectivas carteras.
Algunos diputados laboristas insisten en que ha llegado la hora de que Blair fije la fecha de su retirada para dejar paso al ministro de Economía, Gordon Brown, considerado su sucesor natural.