Esperanza Aguirre aseguró ayer que el levantamiento del Dos de Mayo de 1808 de los madrileños contra las tropas de ocupación francesas, en tiempos de Napoleón Bonaparte, constituyó «la primera manifestación contemporánea del sentimiento nacional». Durante la conmemoración de la fiesta de la Comunidad de Madrid, la presidenta regional alabó la Constitución de 1978, que, en su opinión, «sigue siendo la mejor y más amplia base de convivencia» de los ciudadanos españoles.
La jefa del Ejecutivo autonómico recordó que aquella «rebelión» fue la primera vez que los españoles «se sintieron soberanos y quisieron ser dueños de su destino». «El levantamiento -recalcó- supuso el primer impulso de liberación nacional que los liberales de Cádiz, cuatro años después, supieron articular definiendo a la nación española como la suma de voluntades libres de todos los españoles».
Una definición recogida en la Constitución de 1978 que, a su juicio, «sigue siendo la mejor y más amplia base de convivencia de la que nos hemos dotado los españoles». Aguirre elogió asimismo, durante el acto de entrega de las medallas de Madrid, el espíritu abierto, tolerante e integrador de los madrileños y defendió como un «gran acierto» que la fiesta de la Comunidad sea el 2 de mayo por el simbolismo que arrastra.
La presidenta de los madrileños coincidió en este acto con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con el que mantiene un prolongado enfrentamiento político que en los últimos días se ha visto acrecentado por la reforma que el Consistorio pretende realizar en los alrededores del Museo Thyssen, a la que Aguirre se opone. Las diferencias de parecer quedaron ayer en un segundo plano y ambos se saludaron con efusividad.