Cambio de planes. El Partido Popular ha dado un giro a su estrategia contra el Estatuto de Cataluña y no implicará a sus presidentes autonómicos en la, ahora sí, última etapa de su tramitación parlamentaria. El primer partido de la oposición había previsto que sus 'barones' escenificaran su rechazo a la propuesta en los debates que, desde hoy y hasta el viernes, celebrará la comisión general de las comunidades autónomas del Senado. Su intención, además de hacer ruido, era forzar a los líderes autonómicos del PSOE a seguir sus pasos y «retratarse»; pero éstos no recogieron el guante y, en el último momento, los populares han decidido corregir el tiro y dejar la cuestión en manos de los consejeros de Presidencia.
En un principio, los dirigentes del PP creyeron que los discursos de jefes de gobierno como el extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra o el castellano-manchego, José María Barreda, jugarían a su favor. Pero, finalmente, el único presidente del PSOE que defenderá la propuesta en el Senado será el de la Generalitat, Pasqual Maragall. El partido del Gobierno considera que la prueba de fuego a la que le sometió el Estatut está ya superada. Y quiere pasar página dando a lo que queda de procedimiento un perfil bajo.
El presidente del PP catalán, Josep Piqué, y otros miembros de la dirección del partido entendían que, ante este escenario, su jugada podía ser «malinterpretada»: todo el bloque autonómico popular contra Cataluña y no contra un texto que creen perjudicial para el conjunto de España, pero también para los propios catalanes. Para evitar esta «instrumentalización» se decidió que las intervenciones se centraran en la crítica al Gobierno y a los socialistas.
El cambio de planes del principal partido de la oposición quitará además hierro a un debate que ya de por sí ha entrado en vía muerta. A diferencia de lo que ocurrió en el Congreso, el único grupo dispuesto a enmendar ahora el texto es el popular. Y sus votos no bastarán para introducir una mínima modificación.