Ramón Alegría se encarga de que la circulación por la red viaria fluya. Su equipo trabaja en el centro de Txurdinaga en nuevos planes de gestión para luchar contra los atascos.
-¿Vaya día!
-Ha habido un poco de mala suerte. El camión ha tirado la carga al corredor. Era una curva cerrada, con el peralte al revés y a la peor hora; entre las seis y media y las nueve de la mañana. Si hubiera pasado a las dos de la madrugada se retira el camión, y ni nos enteramos.
-¿Es inevitable que haya atascos?
-Cuando hay un accidente en hora punta, es imposible evitar un atasco. Las vías están saturadas y no dan más de sí, y eso que cada vez hay más alternativas, como el Txorierri, pero somos muchos y la orografía de Bilbao tampoco permite 40.000 entradas y salidas.
-Y, sin embargo, los túneles de Artxanda están vacíos.
-Somos animales de costumbres. Cuestan un euro, que te ahorras en gasolina y tiempo, y en un momento te plantas en el centro de Bilbao con tres posibles salidas, pero...
-En Madrid y Barcelona utilizan arcenes transitables, carriles reversibles. ¿Esas medidas no sirven en Vizcaya?
-El problema es que aquí el tráfico es denso en los dos sentidos, entrar en Bilbao es difícil, y si quitas un carril, se resiente el otro. Esta mañana (por ayer) se ha pensado en el by-pass, pero con lo que se tarda... Estamos trabajando en un sistema de apertura rápida y segura de las medianas para aplicar en el futuro. La clave está en la respuesta rápida de las grúas, que depende del tipo de vehículo accidentado; si es pesado se tardará más. Ahora, un técnico de la empresa de grúas se desplaza hasta el lugar del accidente.
-Y los conductores, ¿cómo podemos mejorar la seguridad vial?
-De cada 100 coches, 95 van ocupados por una sola persona. En EE UU dedican un carril, llamado VAO (vehículos de alta ocupación), para coches con tres y cuatro pasajeros. Aquí se podría aplicar entre Getxo y Bilbao, por ejemplo. Además, nadie respeta la distancia de seguridad y, cada día, se producen choques por alcance porque no nos da tiempo a reaccionar. Y la gente sigue hablando por el móvil en el coche.