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Miércoles, 3 de mayo de 2006
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VIZCAYA
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Un atracador detrás de la barra
Una camarera se hace con la pistola de un ladrón y le planta cara con un cuchillo mientras él servía un café a un cliente para disimular
Un atracador detrás de la barra
La Ertzaintza atendió a la víctima, en la barra. / LUIS CALABOR
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«¿Valiente la chica, ¿eh?», explicó ayer una compañera de la camarera del salón de juego y cafetería La Ribera de Bilbao, que logró zafarse del atracador que asaltó el establecimiento al liberarse de las ataduras. En el forcejeo con el delincuente, que se dio a la fuga y se hizo pasar por un empleado del local para preparar un café a un cliente antes de echar mano, sin éxito, a la caja de recaudación, la víctima acabó con un dedo roto y tuvo que ser atendida en el hospital de Basurto.

La cafetería está situada enfrente del teatro Arriaga y el individuo aprovechó una hora -sobre las tres de la tarde- en que el local se encontraba completamente vacío. Con paso firme, entró en el salón de juego y, de unas pocas zancadas, se plantó ante la barra. Sin apenas dirigir la vista a la camarera y en un descuido de ésta, le agarró del cuello y le condujo hasta la cocina, ubicada al fondo del establecimiento. Una vez dentro, el delincuente, armado con una pistola, sentó a la víctima en una silla y la maniató con unas cuerdas antes de proferirle numerosas amenazas.

«No se te ocurra gritar ni hacer nada raro, porque te mato», le advirtió. «Si te quedas calladita y no te mueves de aquí, no te pasará nada. ¿Así que sé buena!», explicó la encargada, asustada y dolorida de una mano, a la Policía.

De ladrón a camarero

Sin percatarse de que había olvidado la pistola en la cocina, el ladrón regresó a la barra con la intención de hacerse con la recaudación. No contó, sin embargo, con un imprevisto: en el momento en que se disponía a saquear la máquina entró un hombre en el salón. Con gran sangre fría y para no levantar sospechas de ningún tipo, el individuo fingió pasarse por trabajador y puso en marcha la cafetera con la intención de preparar el cortado que le pidió el cliente. Pero no llegó a servirlo.

El delincuente, al que aún no ha localizado la Ertzaintza, tampoco pensó que la camarera lograría deshacerse de las ataduras. Con una pistola en una mano y un cuchillo en la otra, que cogió de un cajón, la joven se presentó en el salón y se lanzó contra el sorprendido atracador, que se vio envuelto en un fuerte forcejeo con su víctima, lo que le permitió recuperar la pistola. Luego, huyó.

Como consecuencia de los golpes, la camarera tuvo que ser trasladada al hospital de Basurto con un dedo roto. Los demás empleados destacaron la «heroicidad» de su compañera y recordaron que la cafetería no había sufrido jamás ningún atraco.



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