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Miércoles, 3 de mayo de 2006
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La novedosa maquinilla
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO En la hojita cotidiana del popular taco-calendario de 'El Mensajero', me encuentro con la historia de la «revolucionaria» maquinilla de afeitar. Según leo en el calendario, fue un señor llamado King Camp Guillette el que consiguió fabricar las primeras hojas de afeitar de usar y tirar.

La idea la tuvo de pronto una mañana mientras se afeitaba con su navaja procurando no cortarse la piel. Entonces se le ocurrió que podía hacerse un sencillo aparato portador de una cuchillas, pero tuvo que enfrentarse a dos problemas: el de fabricar una cuchilla tan delgada que se ajustase a su idea y la de construir una pequeña he-rramienta para la cu-chilla de quita y pon. Pero el se-ñor Guillette no se achicó y al fin consiguió en 1901, resolver los problemas técnicos. Con la ayuda de un tal Nickerson, patentaron y comenzaron a fabricar las famosas cuchillas Guillette, cuyo nombre ha quedado, incluso, incorporado al lenguaje popular que da a las cuchillas de afeitar el nombre común de 'guilletes'.

Pues, miren ustedes por donde, podemos decir que los bilbaínos fuimos (o mejor dicho, fueron) de los primeros en adoptar este nuevo método de la maquinilla de afeitar. Digo esto, porque en esas mismas fechas en que se patentó el invento, pude ver en 'El Noticiero Bilbaíno' un vistoso anuncio a tres columnas con dibujo incluido y que llevaba el llamativo título de 'El barbero en casa'.

El invento se presentaba como un nuevo y sencillo aparato llamado 'Safety Razor', que era pura y simplemenmte una maquinilla de afeitar, la primera maquinilla de afeitar que se vendía en Bilbao, con la cual, ¿asómbrense ustedes!, (copio un párrafo el anuncio) «es imposible cortarse. Puede usarse en cualquier posición, en el ferrocarril, en la cama y también en la oscuridad». O sea, la repanocha del afeitado sencillo, rápido y seguro.

Para aquellos bilbaínos, sometidos a la tiranía de la peligrosa navaja de afeitar que exigía ser usada con sumo cuidado para no cortarse, aquel invento resultaba algo increíble y revolucionario. Y a los bilbaínos (el citado anuncio lo demuestra) nos cabe el orgullo de haber estado entre los pioneros del afeitado con maquinilla y 'guillette'.



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