El responsable de Seguridad Ciudadana ha realizado estas declaraciones después de que el PSE denunciara que la normativa "es bastante insuficiente" y que finalmente se haya decidido suspender la Junta de Portavoces en la que mañana iba a abordarse este asunto porque "se suponía que todos los partidos estábamos de acuerdo en el contenido de la ordenanza".
Maiz ha destacado que, en cualquier caso, la experiencia en esta materia "había sido positiva desde el punto de vista del consenso de todos los partidos" y teniendo en cuenta además que "se había obtenido el consenso de los vecinos del Casco Viejo, Solokoetxe e Iturribide". Por ello, ha expresado su sorpresa ante lo sucedido, que ha achacado "más a una cuestión de formas que de fondo" ya que el PSE "decía que la aplicación tenía que ser extendida por todo el Casco Viejo y esto lo teníamos dispuesto en la disposición adicional".
En este sentido, ha indicado que la ordenanza señala que, "aunque empezábamos por la Plaza Nueva la aplicación de la ordenanza de prohibición del botellón, también se extendería a todo el Casco Viejo y zonas limítrofes" ya que este fenómeno "no acaba justo en lo que es zona monumental del Casco Viejo". "Ese consenso ya lo habíamos logrado", ha asegurado el edil del PNV, por lo que ha reiterado su sorpresa ante la actitud del portavoz del PSE, Txema Oleaga, y ha insistido en que "hay un problema, que es el del botellón, y todos los partidos y los vecinos estamos de acuerdo en que hay que hacer algo, y ese hacer algo supone sacar una ordenanza en conjunto donde se prohiba el botellón en el Casco Viejo".
Según ha explicado, el Ayuntamiento tiene previsto que, entre los meses de mayo y junio, sea aprobada por la Junta de Gobierno y se traslade a pleno municipal para hacer la aprobación provisional de la ordenanza. De esta manera, los responsables municipales pretenden que, después de verano, la ordenanza quede aprobada de forma definitiva para que se comience a aplicar en el mes de octubre, tal y como se ha acordado con los vecinos de la zona.
Críticas de EB
Por su parte, la portavoz del grupo municipal de Ezker Batua-Berdeak en el Ayuntamiento de Bilbao, Julia Madrazo, ha acusado hoy al portavoz del grupo municipal socialista, Txema Oleaga, de "romper el consenso" por criticar la ordenanza sobre la prohibición del botellón en la Plaza Nueva y el Casco Viejo. "Otra vez el portavoz socialista ha vuelto a demostrar que no está a altura de las circunstancias, al saltarse unilateralmente las reglas del juego municipales y romper el consenso establecido por los portavoces de los partidos políticos en anteriores reuniones", ha añadido.
La portavoz de EB ha recordado que, tras la última Junta de Portavoces municipales en la que se trató este tema, durante más de un mes se han mantenido diversas reuniones y "en ningún momento el portavoz socialista mostró su desacuerdo con la ordenanza hasta hoy, un día antes de que nos reuniéramos los portavoces para establecer las líneas de esta nueva formativa".
En este sentido, ha denunciado que "algunos están más pendientes de los intereses de su partido que de los intereses de la ciudadanía", y, por ello, se ha preguntado cómo va a explicar Oleaga a los vecinos de la Plaza Nueva o de lugares como Prim e Iturribide que "van a seguir soportando el ruido y las molestias porque así lo ha decidido su grupo municipal".
El PSE se defiende
Por su parte, el PSE-EE de Bilbao ha acusado hoy al alcalde, Iñaki Azkuna, de "escudarse en una falsa búsqueda de consenso" para no sacar adelante la Ordenanza del 'botellón' y suspender la Junta de Portavoces de mañana en la que se iba a abordar esta cuestión. "El consenso se debiera haber buscado mañana en la negociación de la ordenanza pero Azkuna ha eludido esto porque sabe que su propuesta no iba a ser aceptada por la sociedad", ha asegurado el portavoz del PSE-EE en Bilbao, Txema Oleaga.
El representante socialista ha afirmado que el PSE-EE iba a apoyar la ordenanza siempre que se incluyeran en la misma sus tres premisas, y lo único que ha hecho hoy ha sido darlas a conocer públicamente, "sin subterfugios, ni filtraciones". En este sentido, ha afirmado que cualquier grupo de la oposición tiene derecho a dar a conocer las exigencias que va a mostrar encima de la mesa en una negociación y, por ello, ha negado que su partido haya sido "desleal".
El representante socialista ha indicado que la ordenanza no estaba sentando bien a los vecinos y el alcalde, en vez de modificarla asumiendo las propuestas razonables que le había hecho la oposición y los representantes vecinales, "ha preferido con una pataleta dar carpetazo al asunto". Por ello, ha insistido en que el alcalde "se ha equivocado de enemigo" y ha reiterado que su partido seguirá trabajando para que los vecinos de todo Bilbao cuenten con una ordenanza que "busque la convivencia y no se vean perjudicados por las pataletas políticas y por la debilidad interna del PNV".