Llueve sobre mojado en el Museo Reina Sofía de Madrid. Noventa y tres millones de euros gastados en una ambiciosa ampliación, diseñada por Jean Nouvel, y se han producido algunas filtraciones de agua y humedades que han dañado algunos documentos de su nueva biblioteca. Unos ventiladores son el sistema que se está usando para el secado-aireado de los volúmenes afectados.
Las filtraciones de agua fueron detectadas en los nuevos almacenes de obras de arte, aún vacíos. Pero las humedades aparecieron en una sala de depósitos de libros del nuevo centro de documentación y biblioteca. Y ésta no estaba vacía, sino que albergaba cajas de libros.
La dirección del museo nacional de arte contemporáneo explicaba así lo sucedido: «En la mañana del martes 25 de abril, en las rondas de vigilancia que de manera regular se realizan en el museo, se detecta que un humectador (sic) produce un elevado nivel de humedad en una de las salas de depósitos de libros del centro de documentación y biblioteca, lo que provoca una condensación excesiva en el conducto de climatización. Al advertirse el hecho, se les comunica a los técnicos del museo y, como medida de precaución, se liberan los espacios de material y se comprueba que no se han producido daños». El Reina Sofía sólo reconoció que «se humedecieron las cubiertas de tres libros». Y así lo volvió a confirmar la directora del museo, Ana Martínez de Aguilar, al día siguiente: «Parece ser que las tres tapas afectadas no van a sufrir ninguna secuela -dice-. Son necesarias 72 horas para tener el diagnóstico definitivo. Pero no se aprecia ningún daño».
Pero lo cierto es que son muchos más de tres -varias decenas- los libros que aparecen secándose al aire de dos grandes ventiladores y bajo un papel tisú sintético en la foto que ilustra esta información, tomada roen una sala anexa a la afectada. La versión ofrecida ayer por el museo insiste en que sólo se humedecieron tres portadas de libros y que el resto se colocaron allí para airearlos como medida preventiva, por temor a las esporas y los hongos, ya que había subido la humedad relativa.