Los marchantes y críticos de arte observaban con atención la subasta de Van Gogh, del que sólo hay diez obras en manos de coleccionistas privados, por lo que se consideran los cuadros más caros del mundo. Sin embargo, a pesar de que el cuadro a la venta,'L'arlesienne. Retrato de Madame Ginoux', fue el que más millones reportó en la subasta -40.3 de dólares, equivalente a 32 de euros-, se quedó por debajo de la marca histórica que se produjo en la subasta de 'Lirios' en la casa Sotheby's en 1990, que ya era menos de la mitad que el récord de todos los tiempos.
El melancólico 'Retrato del doctor Gachet', también del pintor holandés, se vendió ese mismo año por 82,5 millones de dólares en la misma casa Christie's, en la subasta más emocionante de la historia. El cuadro del médico de Van Gogh había empezado por 20 millones de dólares, y acabó vendiéndose a un marchante japonés por la apoteósica cantidad de 82,5 millones de dólares.
El coleccionista estadounidense Larry Gagosian se llevó la otra joya de la velada, un cuadro de Picasso. Christie's había estimado que 'Le repos' alcanzaría un precio entre 15 y 20 millones de dólares, pero la impredecible bailarina rusa, que se casó en París con el pintor malagueño, despertó la lujuria entre los amantes del arte más caro, y se vendió por 34.736.000 dólares (equivalente a 27.559.068 de euros).
Pintado en una depresión
El irreconocible retrato de Olga Koklova, que estuvo legalmente casada con Picasso hasta su muerte en 1955, sólo porque el pintor no quería compartir con ella sus bienes, como obligaba el divorcio, fue pintado en enero de 1932, apenas tres años antes de que se separaran. Hay quien ve en este cuadro, el tercero de una serie de tres, el rostro de la amante por la que Picasso dejaría a su primera mujer, la enfermera Marie-Thérèse, con la que la engañó durante ocho años antes de que se enterase.
Otro cuadro de Picaso, 'El retrato de Germaine', pintado en 1902 durante su depresión juvenil, se convirtió en el tercero más caro de la noche, superando modestamente el máximo de 18 millones de dólares que había estimado la casa. La obra se vendió por 18.6 millones de dólares a la galería neoyorquina Acquavella.