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Jueves, 4 de mayo de 2006
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DEPORTES
ALAVÉS
El Alavés pone los cimientos para creer
Supera una situación crítica, se impone gracias a su coraje y compromiso y se aferra a la permanencia
El Alavés pone los cimientos para creer
ALOISI, autor del tanto albiazul que abrió el marcador en la primera parte, cae al suelo tras una entrada del defensor bético Varela. FOTOS: IOSU ONANDIA Y BLANCA CASTILLO
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LA FICHA
2-0 Alineaciones

Alavés: Costanzo; Edu Alonso, Gaspar, Sarriegi, Coromina; De Lucas, Astudillo, Juanito, Nene (Ibon Begoña, m. 82); Aloisi (Carpintero, m. 68) y Bodipo (Mena, m. 78).

Betis: Contreras; Melli (Fernando, m. 25), Juanito, Rivas (Dani, m. 70), Luis Fernández; Assunçao, Miguel Ángel (Capi, m. 53); Varela, Edú, Joaquín; y Robert.

Los goles

1-0, m. 18: Aloisi controla en el área un gran centro de Nene y bate a Contreras por bajo.

2-0, m. 54: Bodipo envía un centro al segundo palo y Nene conecta una gran volea.



Árbitro

Muñiz Fernández, del comité asturiano. Expulsó a De Lucas en el minuto 63 por una entrada muy dura. Amonestó a Coromina, Carpintero y Sarriegi por el Alavés y a Luis Fernández, Rivas y Miguel Ángel por el Betis.

Incidencias

12.431 espectadores en Mendizorroza. La sexta peor entrada de la temporada.

Estadística

ALAVÉS BETIS

TIROS A PUERTA5/82/17

CÓRNERS36

FALTAS COMETIDAS1827

BALONES RECUPERADOS4864

FUERAS DE JUEGO55

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El Alavés atravesó ayer el punto crítico de la temporada y puso en Mendizorroza los cimientos necesarios para creer en la permanencia. Más allá de que los resultados de los rivales directos sólo le acompañaran en algún caso, su capacidad para responder sobre el césped en las peores condiciones posibles y superar con merecimiento al Betis resultó un claro mensaje de compromiso colectivo. Si a ello se une la revitalización anímica de la plantilla con el primer triunfo en siete jornadas, los dos partidos finales de Liga destilan ahora gotas de una esperanza que parecía perdida.

Como era necesario y obligado, el Alavés cambió de cara para cambiar de resultado. Las muecas de desesperación y desidia que presidieron los partidos ante el Atlético de Madrid y el Valencia trocaron en un rictus agresivo que sobró para liquidar a un Betis sin alma. Afloró por fin el espíritu combativo y desinteresado donde cada jugador -también De Lucas y Nene- donó su esfuerzo en beneficio del equipo.

En estas condiciones y con una alineación donde estaban prácticamente los mejores y cada uno en su posición, el Alavés funcionó con fluidez. Es decir, recuperó balones con frecuencia en zonas de riesgo para el contrario, abrió la pelota a las bandas y, sin un gran acierto ofensivo -sólo acertó con la portería a la tercera oportunidad-, acabó por derribar a un adversario contemplativo. En veinte minutos había creado más peligro que en los dos últimos encuentros. Era un resumen de su metamorfosis.

Astudillo-Juanito

Trabajaban a destajo Astudillo y Juanito en el centro del campo, la defensa apretaba en las anticipaciones, aparecía De Lucas y el Betis apenas lograba combinar. El equipo andaluz, desorientado ante un rival encorajinado y veloz, sufría al límite. Y cayó el gol que el Alavés necesitaba. Dadas las circunstancias -un partido pleno de tensión en todos los aspectos-, tomar ventaja antes del descanso era evitar que el sudor frío recorriera la espalda albiazul. Fueron Nene, magnífico en el centro, y Aloisi, notable control y certero remate, los que culminaron el esfuerzo de todo un equipo.

Expulsión de De Lucas

Y Nene, tras el descanso y una oportunidad muy clara de Joaquín, el que remató el partido con una volea preciosa. Después de un letargo de varias semanas el brasileño recuperó las ganas y el acierto. Si alguna vez es capaz de entender que ayudando al equipo se ayuda a sí mismo dejará de ser un jugador desquiciante para convertirse en un delantero determinante. El Alavés, se mire por donde se mire, depende de él y de De Lucas para activar sus mecanismos de creación. Con los dos de cuerpo y mente en el campo, el equipo vitoriano es simplemente otro.

Tal vez para celebrar que ayer así fue bajó Celedón a Mendizorroza en plena fiesta alavesista. De Lucas se excedió después en una entrada muy dura en el centro del campo y fue expulsado por un Muñiz Fernández que no se aplicó con el mismo afán con el central Rivas, que vio una tarjeta que debieron ser dos. Con diez jugadores el Betis incluyó a Dani igual que antes trató de ganar profundidad con la entrada de Fernando.

El toque de corneta bético resultó peligroso, si bien el Alavés se defendió como debía y los andaluces atacaron con más convicción que recursos. Sin abrir realmente el campo, aunque con alguna oportunidad clara, como un remate al palo de Fernando.

El banquillo albiazul respondió con una retirada progresiva de jugadores ofensivos que se antojó excesiva, al quedarse prácticamente sin referencias para, al menos aguantar la pelota unos segudos. Aloisi, Bodipo y Nene dejaron respectivamente sus puestos a Carpintero, Mena e Ibon Begoña. Era ya una cuestión de fe, agresividad -qué necesario es para este equipo pelear como ayer por cada balón- y aguardar a que el Betis se estrellase sin descanso en el tabique alavesista.

Así que el partido languideció sin excesivos apuros, incluso con la opción de igualar el 'golaverage' particular en algún contragolpe, pero sobre todo con la certeza de que el Alavés se ha encontrado a sí mismo cuando sólo se aferraba ya con el último dedo al borde de la pared que daba al precipicio. El cuadro vitoriano ofreció, en definitiva, el carácter que se demanda a un equipo acechado por el descenso. Si el equipo es capaz de repetir en Zaragoza, hay vida en el final de Liga.

f.r.esquide@diario-elcorreo.com



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