La jornada 36 de Liga se alargará para el Alavés hasta la extenuación. Empezó ayer a eso de las ocho de la tarde con su partido frente al Betis y concluirá mañana a medianoche, cuando el colegiado de turno pite el final del Racing-Real Madrid, a cuya disputa debe prestarse suma atención desde Vitoria porque en ella también compite el 'Glorioso'. Como el equipo albiazul no juega solo, actúa en distintos campos al mismo tiempo y depende de los demás, tiene que contemplar el marcador simultáneo como si en él le fuera la vida, que le va.
La antepenúltima jornada del campeonato de Primera División, que venía precedida de una amenaza latente para el Alavés, no le salió tan mal. Pudo ser mejor si a su victoria le hubiera acompañado, por ejemplo, un traspié del Athletic en San Mamés, pero tampoco le fue de pena. Es más, una derrota frente a los chicos verdiblancos le habría dejado a las puertas del descenso.
En realidad, por lo disputado hasta ahora, el Alavés salió bien parado de la jornada entre semana. Cuando echó a rodar el balón tenía la permanencia a tres puntos de desventaja, el valor de un encuentro, y a fecha de hoy le queda a dos como mal mayor. Le ha recortado uno a la angustia. Es la distancia que le separa de su referente más cercano, el Espanyol (38 puntos), a quien gana en el 'average' general, pues en el particular ambos están empatados. El Betis también muestra la misma renta, pero en este caso, igualados a puntuación, sale ganando el derrotado anoche en Mendizorroza.
Claro que el Alavés podría mejorar todavía más su situación clasificatoria esta noche simplemente con sentarse frente al televisor y aguardar a que el Racing pierda con el Real Madrid en su estadio de El Sardinero, encuentro que se abrirá a las 22.00 horas y acabará casi con el cambio de día. Los albiazules serán 'merengues' por un día. No es para menos. Al Alavés le interesa que los cántabros caigan, porque así se quedará sólo a un punto de la salvación. Con cualquier otro resultado que depare la cita de El Sardinero, la permanencia para los babazorros seguirá como ahora, a dos puntos, a falta de seis por jugarse.
Amenaza en Zaragoza
El Alavés tiene sobrados motivos para la celebración y la esperanza, aunque carece de razones suficientes para detenerse en el camino. Aunque para él la continuidad en Primera sea ahora un poco más factible que hace unas horas, no sólo depende de sí mismo.
Éste es un motivo de prolongación del sufrimiento, como también lo es el hecho de que, por primera vez, el Alavés está ante la amenaza real del descenso matemático si el domingo pierde en Zaragoza. No bajaría en La Romareda, sino a distancia. Para que esto ocurra, deberían puntuar o ganar los cinco conjuntos que le preceden en la tabla. Muy difícil, pero no imposible. El Alavés no puede fallar.