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Jueves, 4 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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Zapatero e Imaz escenificarán hoy en La Moncloa su sintonía en el proceso de paz
El presidente quiere amarrar el apoyo del PNV, que ha comprometido su lealtad para acabar con la violencia Valora el documento de los peneuvistas en el que apuestan por un pacto superior al del Estatuto
Zapatero e Imaz escenificarán hoy en La Moncloa su sintonía en el proceso de paz
REUNIÓN. Josu Jon Imaz mantuvo ayer un encuentro en Sabin Etxea con el coordinador de Aralar, Patxi Zabaleta. / BERNARDO CORRAL.
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José Luis Rodríguez Zapatero y Josu Jon Imaz escenificarán hoy en el Palacio de La Moncloa la sintonía labrada entre el Gobierno socialista y la dirección del PNV para encarar el posible proceso de paz iniciado con el alto el fuego de ETA. El jefe del Ejecutivo recibirá a las diez y media de la mañana a su invitado, en un encuentro que certificará la voluntad de Zapatero de ofrecer un trato deferente a los peneuvistas, a los que ha mimado entrevistándose previamente con el lehendakari Ibarretxe y el portavoz jeltzale en el Congreso, Josu Erkoreka. Unos y otros coinciden en que el camino que pueda desembocar en el final definitivo de la violencia va «razonablemente bien» y auguran que la fotografía de la cita seguirá esa misma senda.

«El PNV es la principal fuerza política de Euskadi y las relaciones institucionales son ahora perfectas», constataron fuentes de La Moncloa, que pronosticaron que ambos interlocutores profundizarán en su «colaboración». Cooperación «activa» es precisamente lo que Zapatero pedirá a Imaz, según señaló ayer en una charla informal con periodistas el presidente, quien dijo, no obstante, no tener queja hasta la fecha de la disposición mostrada por el PNV. Su objetivo, añadió, es convertir esa actitud en aún «más sólida» y hacerlo de manera «singular» con el máximo responsable del Euzkadi buru batzar, con quien mantiene una fluida comunicación personal y de quien ha obtenido el compromiso de que su partido será leal en la búsqueda de la paz.

El jefe del Gobierno pretende amarrar el respaldo de la dirección del PNV, con la que los socialistas elaboraron mano a mano, hace un año, el texto de la resolución del Congreso que habilita el diálogo con ETA previo cese de sus atentados. Zapatero tiene previsto recibir esta semana el tercer informe de Interior sobre la verificación del alto el fuego decretado por la banda el pasado 22 de marzo, y es posible que traslade a su invitado la información actualizada de que disponga. El PNV, que ha insistido en que sólo dará por bueno un escenario de paz si desaparecen totalmente las agresiones y las amenazas, avalará en principio el formato que elija el presidente para intervenir ante el Congreso: no se opondrá a fundir ese pleno con el debate sobre el Estado de Nación y tampoco a que no se vote propuesta alguna, en aras de evitar incomodidades al PP.

Aunque los peneuvistas no han participado en esta ocasión en el meollo de las conversaciones que han desembocado en el alto el fuego de ETA, sí han estado informados -Zapatero ha recibido en este tiempo al menos una vez en secreto, que se sepa, a Imaz- y han obtenido la garantía de que no serán esquinados en el proceso de paz. Los socialistas parecen ser conscientes de que los jeltzales son necesarios no sólo en el tránsito hacia el final de la violencia, sino también para encauzar el debate político sobre el futuro de Euskadi.

«Esquema de moderación»

La Moncloa valora el documento sobre paz y normalización presentado en octubre por el EBB, que defiende el derecho a decidir pero abogando por un pacto -un nuevo Estatuto- que supere el apoyo recabado por la ley de Gernika. Los peneuvistas aprecian en Zapatero una disposición a explorar «fórmulas» que permitan acomodar la reivindicación sobre la capacidad de decisión de los vascos al entramado constitucional y le han sugerido, en privado, la conveniencia de hacer pedagogía más allá del férreo rechazo a la autodeterminación.

El discurso de Imaz advirtiendo de la necesidad de distanciar el afianzamiento de la paz de la negociación en una mesa multipartita ha actuado desde el alto el fuego como un contrapeso frente a gestos más apresurados del lehendakari, de sus socios de Gobierno y del sector más proclive al entendimiento entre abertzales de su partido. El líder del EBB ha apostado por recuperar la centralidad de la política vasca y esa vocación casaría, según observa un cargo jeltzale, con «el esquema de moderación» que tiene en mente Zapatero, visible, añade, en movimientos como el de «orillar a ERC». La sintonía no obvia discrepancias en torno a la Ley de Partidos y al acercamiento de presos.



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