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Jueves, 4 de mayo de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
Sanz dice que dejaría de ser presidente a cambio de «blindar» el estatus de Navarra
Los partidos de la comunidad foral arremeten de forma unánime contra la «antidemocrática» propuesta
Sanz dice que dejaría de ser presidente a cambio de «blindar» el estatus de Navarra
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El presidente de Navarra, Miguel Sanz, insistió ayer en «blindar» el régimen foral de este territorio para que «bajo ningún concepto» pueda modificarse su estatus político «al margen de la voluntad de los navarros» y añadió además que «no dudaría» en dejar su cargo al frente del Ejecutivo si antes alcanzara un acuerdo en este sentido con José Luis Rodríguez Zapatero.

En una carta publicada en el diario 'El Mundo' primero y en una entrevista en Herri Irratia después, Sanz defendió la «desaparición» de la disposición transitoria cuarta de la Constitución -que deja abierta la posibilidad de que Navarra se incorpore a Euskadi- porque, según dijo, «no es lógico ni razonable» que «la comunidad más histórica de España» tenga aún una claúsula que impide «establecer de manera definitiva cuál es su estatuto político e institucional». Y aprovechó la disposición del presidente del Gobierno a dejar de serlo «si ése fuera el precio de la paz» para dejar claro que también él renunciaría al cargo si se «blinda» Navarra.

Sanz aclaró asimismo que no tiene «ningún miedo» a la convocatoria de un referéndum en Navarra porque está «seguro» de que la mayoría de los ciudadanos -que fijó en un 80%- apostaría por mantener las actuales condiciones territoriales y manifestaría su voluntad de «seguir formando parte de una comunidad foral diferenciada, con instituciones propias, integrada en la nación española y solidaria con todos sus pueblos». Pero puntualizó que ni él ni su partido están dispuestos a que la consulta se celebre ahora porque, en su opinión, supondría ceder a una «exigencia» de ETA tras el alto el fuego. De hecho, se mostró convencido de que la comunidad foral es el objetivo «fundamental» de la banda en este momento y advirtió de que «no caben contraprestaciones» en este terreno.

Cortina de humo

La propuesta sólo fue aplaudida por el partido de Sanz, UPN -su secretario general, Alberto Catalán, consideró que el presidente demuestra así que «está dispuesto a todo con tal de que se alcance la libertad plena en Navarra»- y cosechó el rechazo unánime, en términos muy contundentes, del resto de fuerzas políticas navarras, que tacharon el comentario de «antidemocrático» y lo achacaron al «pánico» de Sanz a perder el poder o incluso lo consideraron una «cortina de humo» para 'sepultar' la polémica por la deslocalización de la Volkswagen.

El secretario general de los socialistas navarros, Carlos Chivite, puso en duda la voluntad de Sanz de alcanzar la paz y opinó que ha perdido «el sentido común y el sentido de Estado», lo que le «incapacita» para gobernar. También desde Madrid el PSOE aludió al asunto y el portavoz del partido en el Congreso, Diego López Garrido, subrayó que «no existe un 'caso Navarra'» porque no existe «ninguna amenaza de la que blindarse», por lo que achacó la polémica a una «cuestión virtual que determinados dirigentes de la derecha navarra son muy aficionados a poner en marcha».

Batasuna opinó que Sanz «sabe que el futuro de Navarra pasa por un nuevo marco político» y «tiene pánico a un escenario de democracia» porque quiere que la comunidad viva «supeditada a los dictados de Madrid». Para el PNV, el ofrecimiento responde al «nerviosismo» de Sanz por el alto el fuego al ver que «se le acaba el chollo de identificar nacionalismo con terrorismo» y Aralar le acusó de haber emprendido «una carrera de despropósitos» a raíz de la tregua.



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