El Barça conquistó la decimoctava Liga de su historia, la segunda consecutiva, tras imponerse al Celta en Balaídos gracias a un tanto de Samuel Eto'o. Un título que los azulgrana ya tenían en el bolsillo en el descanso gracias a la derrota del Valencia ante el Mallorca. Los azulgrana sólo necesitaron 45 minutos para proclamarse campeones. Un beneficio gestado durante todo un campeonato. Gracias a esa ventaja, los azulgrana se sabían triunfadores al entrar en el túnel de vestuarios. Mientras los titulares estaban impasibles, el resto de los jugadores empezaba las celebraciones cuando todavía faltaba toda la segunda mitad del partido ante los vigueses.
El campeón vivió una extraña jornada. El foco de atención estaba centrado en París y en el criticado reparto de las entradas sobre todo por parte de la agencia oficial de viajes azulgrana. El equipo vivía alejado de esas tensiones. Estaba en Balaídos dispuesto a dictar sentencia sobre el terreno de juego. Una tentativa que duró 45 minutos.
El Barça saltó al césped convencido de ganarse el título sobre el estadio ante un Celta que se jugaba sus opciones de entrar en la próxima Liga de Campeones. Mientras Ezquerro, Maxi y Gabri, que habían viajado este mismo miércoles desde Barcelona, estaban pendientes de la radio, los titulares ofrecían la mejor versión del juego azulgrana.
Liderados por Ronaldinho, el Barça capitaneó el dominio. Con el balón controlado, los azulgrana tocaban con rapidez casi siempre al primer toque. Su pasión por el esférico unidas a su innegable calidad adormitaron a su rival. Larsson, tras una genialidad de Ronaldinho, y Eto'o, en un acrobático remate, estuvieron a un paso de batir a Pinto.
Con ambición
El Barça pasaba de Son Moix. Querían llevarse la Liga con una victoria. Reiterando su superioridad. Una avaricia que ni el triunfo del Mallorca ante el Valencia iba a quebrar. Ni con el título en el bolsillo los azulgrana frenaron su codicia. El Barça saltó otra vez a Balaídos apostando por la victoria y por los trofeos individuales con Eto'o y Valdés como protagonistas. El equipo estaba decidido a proteger a su guardameta y a regalarle una alegría a su delantero mientras el Celta parecía olvidar sus pretensiones hipnotizado por el poder del campeón.
Fruto de una concentración inusitada, Eto'o acabó con su ansiedad tras luchar como un poseso por un esférico y batir con un zurdazo inapelable a Pinto. Un camerunés que acabó por exasperar a Larsson por su tozudez en incrementar su ventaja al frente del 'Pichichi'.
Tras una buena ocasión de Iniesta, el Celta se lanzó a por la meta azulgrana. Perera y Cannobio tuvieron en sus botas el empate pero, entre Valdés y la suerte de los campeones, el Barça consiguió salir indemne de Balaídos. El pitido final de Pérez Lima desató la algarabía azulgrana en el mismo césped del estadio vigués.
Tras conquistar la Liga, los azulgrana afrontarán el 17 de mayo en París un envite casi histórico ya que de conquistar la Liga de Campeones sería el segundo doblete del club azulgrana.