La tecnología más moderna y las técnicas quirúrgicas más innovadoras han hecho posible el quinto congreso nacional de endoscopia ginecológica, que se celebra desde ayer en Bilbao con la presencia de unos 700 especialistas. El encuentro de la capital vizcaína ofrece a los asistentes el aliciente de asistir a la realización en directo de 25 intervenciones quirúrgicas, retransmitidas al palacio de congresos de la ciudad vía satélite desde los hospitales de Basurto, el Clínico de Barcelona y el centro Universitario de Tuebingen, en Alemania.
El congreso cuenta con la participación de reconocidos ginecólogos europeos, entre los que figuran el francés Berrocal de Rouen, el español Jesús Usón y el italiano Luca Minelli. Los participantes no sólo asisten a las ponencias de los expertos invitados, en muchos casos primeros espadas de la especialidad, sino que también pueden contemplar de cerca y en tiempo real la manera en que algunos de ellos se desenvuelven en la mesa de operaciones.
La cirugía convencional está evolucionando hacia técnicas más precisas y menos agresivas, como la endoscópica y la cirugía vaginal, también llamada histeroscopia. La endoscopia, que también se utiliza en otras especialidades médicas, consiste en la introducción en el cuerpo de pequeñas cámaras de televisión y pinzas que permiten la práctica de la cirugía mediante un instrumento flexible de fibra óptica.
Reglas de juego
El programa previsto para estos días incluye, en realidad, la realización de nueve sesiones quirúrgicas, que suman las 25 operaciones anunciadas. Según explicaron los ginecólogos Iñaki Brouard, Daniel Andía y Álvaro Gorostiaga, responsables del encuentro, todas las intervenciones se realizan por duplicado, en algún caso por triplicado, con el fin de evitar pérdidas de tiempo, tener la posibilidad de ver con detalle los momentos de la cirugía que más interesan a los ponentes y, sobre todo, poder continuar con la sesión en el supuesto de que posibles complicaciones obligaran a cortar la emisión. «El respeto a la intimidad del paciente y la seguridad de los procesos están asegurados», recalcó Brouard.
El reclutamiento de voluntarias tampoco revistió problema alguno. Las 25 mujeres que fueron invitadas a participar en esta iniciativa dieron su conformidad por escrito «sin dudar ni siquiera un segundo». «Es muy difícil oponerse», comentó el especialista.
«Todas tienen un problema de salud que requiere la práctica de una cirugía; y van a ser operadas por algunos de los mejores especialistas de España y Europa, con las técnicas más modernas». No son, sin embargo, ésas las únicas condiciones que se valoran. Las pacientes también suelen tener en cuenta su contribución al conocimiento científico cuando dan su consentimiento para ser operadas rodeadas de cámaras de televisión.