Alfonso Muñoz tiene 68 años y unas ganas tremendas de «ayudar a la ciencia». Este zaragozano, que lleva viviendo «una pila de años en Barcelona», es uno de los 1.500 voluntarios españoles que prestarán sus cuerpos para que los científicos ensayen con ellos y logren dar con la vacuna definitiva contra el virus H5N1 de la gripe aviar. Lo tiene muy claro.
-¿Por qué ha decidido presentarse voluntario?
-Mi hija trabaja como traumatóloga en un hospital de Barcelona y, hace algún tiempo, se enteró de que buscaban gente para un proyecto científico. Me preguntó se me apetecía participar y dije que sí.
-Tendría sus motivos.
-Claro que sí, y son muy sencillos. Lo que quiero es ayudar a la ciencia para que se descubra una vacuna eficaz contra la gripe aviar. No hay más misterio.
-¿No tiene miedo por si algo sale mal?
-¿Miedo? Ninguno. Hemos estado informados en todo momento. Nos han explicado qué vamos a hacer, que no corremos ningún peligro y que, en el peor de los casos, podríamos sufrir algún efecto secundario.
-¿Por ejemplo?
-Dolores de cabeza, quizás diarrea... Nada grave. Esta mañana (por ayer) me inyectaron la primera vacuna y ya veremos qué pasa.
-¿Recibirá una segunda?
-Sí, dentro de dos o tres semanas, ahora no me acuerdo muy bien. Luego nos harán chequeos para seguir la evolución de cada uno de nosotros.
-¿Qué le han dicho en casa? ¿Están de acuerdo con lo que hace?
-¿En casa? ¿Mi señora también está en el programa! Así que no ha habido problemas. Los dos estamos seguros de que no nos pasará nada y de que estamos contribuyendo a una buena causa. Desde aquí invito a la gente a que colabore con la ciencia. ¿Es por el bien de todos!