Grande-Marlaska dictó la medida cautelar del cierre de dicha sede por su supuesta vinculación con la venta de bonos utilizados por ETA para financiarse, encontrados tras la detención del presunto responsable de Ekin, Ibon Meñika, el pasado 18 de abril. En el momento del arresto, Meñika llevaba en su vehículo 90 bonos de 60 euros cada uno, con cuya venta entre simpatizantes de la organización contribuía a aportar recursos económicos a la banda terrorista.
En el auto, el magistrado asegura que "la necesidad actual de proceder a la clausura de los locales indicados se infiere de cómo, una vez intervenida su actividad económica" en el año 2002, "se ha podido comprobar que continúa dando cobertura e infraestructura a los fines criminales imputados".
Además, el juez estima que "en la misma 'herriko' se procedieron a vender bonos tendentes a la financiación de las campañas electorales en que se presentaba la ilegalizada Batasuna, principalmente en el transcurso del año 2004", cuando se celebraron comicios generales y al Parlamento Europeo, a los que intentó concurrir Herritarren Zerrenda, ilegalizada en aplicación de la Ley de Partidos.
Concentración
Cuando ayer se hizo público el auto, decenas de personas entre vecinos de Zamudio y simpatizantes de la izquierda abertzale se concentraron ante la 'herriko' para mostrar su rechazo a la decisión judicial, coreando gritos contra la "represión" y esperando la llegada de los agentes que procedieran a su cierre.
Sin embargo, ha sido esta mañana cuando cinco vehículos todoterreno de la Guardia Civil llegaron minutos antes de las diez al local, que presentaba tres ikurriñas en la fachada, un cartel en el que se leía "hau al da zuen pakea" (¿es ésta vuestra paz?) y una fotografía de Meñika bajo la que ponía "Ibon geugaz" (Ibon con nosotros).
Quince minutos
Ante la puerta de entrada de la 'herriko', había hoy una docena de simpatizantes de la izquierda abertale a quienes la Guardia Civil les comunicó la orden que tenían de cerrar el local y les pidió que se identificaran para, a continuación, entrar en el establecimiento. Tras apenas quince minutos, los agentes salieron portando una caja, precintaron la puerta de acceso y abandonaron el lugar entre gritos de rechazo de los concentrados.