José Luis Rodríguez Zapatero y Josu Jon Imaz certificaron ayer su complicidad para encarar el incipiente proceso de pacificación en una reunión en el Palacio de La Moncloa de dos horas y 15 minutos, en la que ambos compartieron un optimismo prudente sobre la evolución del alto el fuego permanente de ETA y separaron nítidamente el afianzamiento de la paz de la negociación política que pueda abrirse sobre el futuro de Euskadi. Aunque no constituyó el eje de la entrevista, el Gobierno ha transmitido al PNV la imposibilidad de compartir ningún espacio de diálogo con Batasuna mientras continúe siendo un grupo ilegalizado, una condición para formar una posible mesa multipartita que ayer recalcó públicamente el Ejecutivo. Según fuentes conocedoras de las conversaciones, Zapatero e Imaz coinciden en la necesidad de demorar la constitución formal de ese foro a la espera de que la formación abertzale retorne a la normalidad del juego democrático.