Desde que el Giro se presentó en sociedad, la calificación del recorrido que dará comienzo mañana ha sido unánime: es terrorífico. Los organizadores han dado una vuelta de tuerca a la trayectoria de creciente dureza que han mantenido en los últimos años y el resultado para la edición de 2006 es para echarse a temblar. No sólo son cinco los finales en alto. La última semana de competición alberga prácticamente todos los puertos míticos de la 'corsa rosa'. El guiño a los escaladores ha dividido en dos grupos las opiniones en los días previos a la carrera. Mientras unos, los capacitados para luchar por la general, consideran que es un recorrido duro pero atractivo, otros, los más perjudicados, no dudan en tacharlo de salvajada.