El Correo Digital
Viernes, 5 de mayo de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Derecho al silencio
A pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional reconociendo que el ruido atenta contra derechos fundamentales, y del fallo conocido como la 'sentencia del piano', en Amorebieta un buen número de vecinos soportamos molestos ruidos 'divinos' producidos por el campanario de Santa María. Comienzan a las 7 de la mañana, y a las 8.30 un ruido infernal de 58 a 60 campanazos acaba con la paz del silencio. Se rogó la intercesión del obispo, don Ricardo Blázquez, para que se atrasara ese ruido a las 9 de la mañana, respetando el derecho a despertarnos cuando queramos. Una se entera de que, en la parroquia, un consejo pastoral compuesto de 20 personas es el que decide y manifiesta no haber recibido queja alguna, y que, consultado el pueblo, mayoritariamente quiere que los campanazos comiencen a las 7 de la mañana y el que pretenda lo contrario es calificado de 'raro'.

El Juzgado de lo contencioso administrativo número 3 de Pamplona hizo enmudecer el campanario del Ayuntamiento de Elorza, porque allí también había un vecino 'raro' que se quejó. Amorebieta, además de padecer la contaminación ambiental producida por la térmica de Boroa, tiene que tolerar contaminación acústica, cristiana e intolerantemente servida por la iglesia de Santa María, un paraíso.



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