La proliferación de documentales en las salas oscuras roza el exceso. ¿Es su medio natural? Entre la avalancha de lanzamientos se están colando títulos cuyo estreno en pantalla grande se antoja innecesario, aunque escarbando podamos encontrar perlas como la reciente 'Apaga y vámonos' o 'Brasileirinho', filme que visita hoy la cartelera bajo el sello Kaurismäki, apellido sinónimo de interés para los cinéfilos.
El finlandés Mika Kaurismäki es menos conocido que su hermano Aki, pero también goza de una trayectoria respetada por buscar desesperadamente otras maneras de entender el celuloide ajenas al lenguaje de Hollywood. «Antes que cineasta me siento un antropólogo en busca de respuestas», afirma el director.
'Brasileirinho' es un filme documental sobre el choro brasileño, un estilo musical unido a la samba y la bossa nova, que comenzó a desarrollarse hace 130 años dentro del mundo de los sonidos tropicales modernos. Es la primera expresión musical producto del crisol de razas de Brasil, y terminó por tener un lugar prominente en el desarrollo de la identidad cultural del país. Atrás quedaban los últimos años del siglo XIX en Río de Janeiro, cuando los músicos nativos comenzaron a mezclar melodías europeas, ritmos afro-brasileños y la interpretación melancólica de la música proveniente de los indios nativos.
Desde sus comienzos, casi todos los compositores brasileños han sido influenciados por el choro, desde Villa-Lobos a Nazaré, Baden Powell, Tom Jobim, Chico Buarque, Toquinho, Paulino de Viola, Hermeto Pascoal y muchos más.
Después de haber sufrido los avatares de la competencia de músicas foráneas y de otras tendencias musicales locales, el choro ha reaparecido y está siendo descubierto por las nuevas generaciones. «El choro es el alma de la música brasileña», defiende el finlandés. «Quedó en el olvido durante muchos años porque es más difícil y exigente que la samba, requiere más técnica y virtuosismo».
'Brasileirinho' hace honor a este revival utilizando una fotografía cálida y colorista que pretende retratar la esencia del estilo musical, donde prima el sentimiento. Imágenes de entrevistas se intercalan con conciertos y actuaciones puntuales, dando lugar a una obra equilibrada que remite a la influyente 'Buena Vista Social Club', de Wim Wenders. Paulo Moura, Yamandú, el trío Madea Brasil, Elza Soares y Marcos Suzano son algunos de los artistas presentes en el metraje.
Huir de los tópicos
Mika Kaurismäki, de 50 años y afincado en Brasil desde hace quince, se centra en el panorama actual y evita hacer un recorrido histórico del choro. Esta música, que nació en los garitos y hoy está en los teatros, en los bares y en las calles, es un cajón de sastre. La versatilidad reside en su esencia. De ahí que el cineasta afirme que entre la samba y el choro «no hay rivalidad, sino armoniosa convivencia», como demuestra el que muchos músicos tocan indistintamente uno u otro ritmo.
Antes de 'Brasileirinho', Kaurismäki ya había explorado los orígenes y la evolución de la samba en un documental anterior, 'Moro no Brasil'. En ambos su objetivo ha sido huir de los tópicos que persiguen a la música brasileña: «Antes de irme allí sólo conocía el carnaval, como todo el mundo, pero descubrí que es todo un continente cargado de las músicas más diversas».