La característica más acusada del cine realizado por el veterano cineasta israelí Amos Gitai es su carácter documental, presente en títulos tan considerables como 'Bayit' (1980), 'Kadosh' (1999), 'Kippur' (2000) y 'Alila' (2003), entre otros, marcados por su afán en retratar un paisaje y un paisanaje, donde la brutal realidad arrasa en todo momento con las tolerantes propuestas sociales, culturales y políticas que sus películas representan. En 'Zona libre' sitúa al espectador en la presente situación judeo-palestina, enmarcada en Jerusalén y en un lugar indeterminado de Jordania. Ya el arranque, con ese interminable primer plano de una angustiada Natalie Portman frente al Muro de las Lamentaciones, marca la pauta del filme en el que sólo hay dos cosas seguras: la intifada y la guerra.
¿Hasta cuándo durará este ciclo infernal? se preguntan una y otra vez las tres mujeres protagonistas -una hebrea, una palestina y una norteamericana- metidas hasta el cuello en un círculo de fuego del que resulta muy difícil salir. Ésto da paso a una sincera película, de simbólica estructura y difícil visión, en la que también participa, siquiera brevemente, Carmen Maura.
Imágenes superpuestas nos retrotraen a la frustrada relación sentimental de la joven yanqui, confrontada a una situación extrema. En ese sentido, la secuencia final de 'Zona libre' no puede ser más pesimista. Así pues, estamos ante una película a contracorriente, en la que se cuestionan muchas cosas, incluida la propia identidad judía.