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| REAL MADRID 89 - RICOH MANRESA 75 |
Real Madrid: (28+21+22+18) Fisher (2), Bullock (19), Sonko (5), Hervelle (5), Reyes (23) -quinteto inicial-, Rakocevic (3), Hamilton (6), Gelabale (5), Hernández-Sonseca (3) y Scales (18).
Ricoh Manresa: (24+18+17+16) Oliver (4), Laviña (13), Maravic (9), White (23), Ricci (13) -quinteto inicial-, Martínez (6), Sánchez, Bader, Riu, Rubio (2) y Llull (5).
Árbitros: Pérez Pizarro, Requena y Rosado. Señalaron técnica a Óscar Quintana, entrenador del Ricoh Manresa, por protestar (min. 32).
Incidencias: 4.500 espectadores en el Palacio de Vistalegre. |
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El Real Madrid remachó ayer matemáticamente la clasificación para las eliminatorias por el título a falta de las dos últimas jornadas, que para el Ricoh Manresa serán dos finales en busca de la permanencia. El Manresa, eso sí, jugó mucho más cerca del límite que el Madrid. Los blancos dieron la sensación de operar con el freno de mano echado, de confiar en sus fuerzas para decidir cuando quisieran.
El primer cuarto retrató a unos y a otros. Felipe Reyes fue la única baza segura en ataque. El Manresa se sintió cómodo y llegó sin muchos problemas a la canasta. Estaba más intenso y con ganas, pero el Madrid le paró los pies con eficacia mecánica y el mínimo esfuerzo a golpe de triples. Los hombres de Óscar Quintana respondían a la responsabilidad y la trascendencia de la cita de sobra, mientras que a los blancos les bastaba forzar la marcha de cuando en cuando para mantener a raya a su rival.
El Manresa necesitaba el descanso para reposar y afrontar una situación que empezaba a tornarse peligrosa. Tan peligrosa que en el tercer cuarto ya no pudo resistir el bombardeo. El 12 de 21 que los madrileños firmaban en triples le había llevado a un escabroso 71-59. El Manresa se vio impotente para remontar.